martes, 24 de marzo de 2026

Cuando Dios era un conejo

 

Título: Cuando Dios era un conejo

Autor: Sarah Winman

Título original: When God was a Rabbit

Editorial: Ediciones B, 2011

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788466647236

Páginas: 384

Hoy toca uno que tenía pendiente en la estantería desde que salió hace mil… de hecho recuerdo que lo apunté porque leí sobre él en un blog. Y ha estado echando raíces hasta hace unos meses (no voy al día JAMÁS con las reseñas).

Y tengo que decir que es de mis mejores lecturas del año.

Tenemos a Elly y a su hermano Joe, con una infancia en absoluto convencional, donde sus padres alquilan una casa enorme para convertirla en algo similar a una casa de huéspedes, porque ¿por qué no?.

Así, vamos creciendo con Elly, rodeada de una familia extravagante (con mascota y todo) pero a su vez llena de valores y de momentazos.

Es un libro del que no me esperaba nada, de hecho ni recordaba de qué iba, pero desde luego no esperaba este tipo de historia.

Contada de manera muy peculiar, con saltos temporales un poco raros pero a los que te acabas acostumbrando, vas hilando poco a poco diferentes hechos en la vida de la protagonista y también en la de su hermano, con personajes secundarios realmente entrañables a los que coger cariño de manera súper fácil.

Por un lado tenemos a la narradora de niña y por otro de adulta, sufriendo una evidente evolución según avanzan las páginas.

Siempre me gustan los narradores infantiles, siempre nos dejan formas tan distintas de ver las cosas, desde esa inocencia que no percibe realmente lo que sucede… pero que a la vez, según te va contando, en ocasiones hace que se te pongan los pelos de punta, porque como lector adulto tú sí visualizas y sientes esa otra cara de la moneda; y desde luego la vives de otra forma.

Como decía, me gustan mucho los narradores infantiles, así que aquí la autora me ha conquistado del todo, porque es una historia con tramos bastante duros, muy bien compensada con escenas encantadoras y momentos súper tiernos que casan fenomenal. Va de menos a más, con un comienzo distinto, teniendo que estar relativamente atenta, hasta que pillas el punto a esos saltos temporales y entiendes que estás en dos momentos diferentes de la vida de quien narra, participando en escenas sueltas que poco a poco van cobrando sentido.

Es una maravilla de lectura, que a la vez fue la primera obra de la autora, ha sido toda una sorpresa y probablemente en el futuro volveré a disfrutarla.