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jueves, 26 de agosto de 2021

Fahrenheit 451

 

Título: Fahrenheit 451

Autor: Ray Bradbury

Título original: Fahrenheit 451

Editorial: Debolsillo, 2009

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788497930055

Páginas: 176

 


Toca un clásico… y no uno cualquiera.

Con las distopías me pasa como con las novelas epistolares, traten de lo que traten siempre me llaman la atención y absolutamente siempre las disfruto.

En esta en concreto, nos adentramos en un mundo en el que los libros están prohibidos, pues hacen pensar y claro, eso es mal, así que tenemos a los bomberos, que se encargan de hacer que todo lo que tenga páginas y cubiertas, arda sin piedad. Aunque estén en una casa con personas. Que arda todo.

Entre ellos, tenemos a nuestro protagonista Montag, que lleva tiempo con sentimientos y sensaciones encontrados en lo referente a quemar los libros… y por supuesto a las personas, si estas se resisten a dejar su casa antes de la quema. Pues si “las fuerzas del orden” detectan un libro en tu casa o simplemente alguien te denuncia, suerte, la vas a necesitar.

Y es que… ¿de verdad los libros son tan malos y hacen tanto mal a la sociedad?

Tenemos una historia absolutamente brutal, de principio a fin, plagada de tensión y momentazos buenísimos, que indiscutiblemente va de menos a más… y eso que ya empieza potente, pues aquí se trata la censura del conocimiento, como ya sucediera en otras distopías, como la también súper recomendable 1984.

En todo momento queremos avanzar, a medida que nuestra angustia aumenta junto con la de Montag, que se debate entre su deber y lo que cree es más coherente, más sensato. Más humano.

Es uno de esos librazos imprescindibles que nos hace pensar, que devoras sin darte cuenta y que acaba dejándote un nudo en la garganta. Ese último tercio de la historia y su final me encantan, aún con relectura me sigue emocionando.

La verdad es que es un libro que no es largo, se lee en dos o tres sentadas, incluso menos si cuentas con algo de tiempo… pero es de esos que tiene tantísimo contenido, que además rezuma amor por la literatura entre toda esa vorágine de desaprobación por la cultura. Y que, desde luego, es atemporal e imprescindible.

Uno de mis libros favoritos.

 

 

Para terminar, como siempre, dejo sus adaptaciones:

-1966, la de Truffaut. Me encanta.

-2018, de Ramin Bahrani. Entretenida aunque mediocre, a mi gusto, lo siento.

 

martes, 6 de septiembre de 2011

El árbol de las brujas

Título: El árbol de las brujas
Autor: Ray Bradbury
Título original: The Halloween tree
Editorial: Minotauro, 2002
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 988445074180
Páginas: 157


Bradbury, con su estilo poético e impecable, nos muestra en forma de aventura fantástica el origen de la Noche de Todos los Santos.

La narración comienza en la noche de Halloween, donde ocho amigos disfrazados de diferentes monstruos se preparan para ir de casa en casa. Sin embargo, a última hora, se dan cuenta de que falta Pipkin, el alma de la fiesta. El crío llega tarde y les pide que empiecen sin él y se reúnan después en la solitaria casa de la barraca.
Emprenden la marcha y allí se topan con el Árbol de las Brujas, un árbol repleto de calabazas talladas que pertenece a un singular personaje: Mortajosario, un ser oscuro. Todo huesos y rareza.
Estando con él, ven llegar a Pipkin, e igual que lo ven llegar, observan con incredulidad como el niño desaparece.
Así pues, de mano de Mortajosario –que vuela como una cometa, formando los propios niños la cola-, emprenden un viaje en el tiempo para conocer las diferentes maneras de celebrar la, hoy por hoy, comercial noche y los diferentes ritos funerarios utilizados desde el principio de los tiempos… Y de paso salvar a su amigo.

A través de los ojos de ocho niños, viajamos al Egipto faraónico, al París medieval, asistimos a rituales druidas en Irlanda y al místico Día de los Muertos mexicano.

La historia transcurre a un ritmo frenético, contándose de manera absorbente, en frases cortas, claras y concisas, sin que el lector pierda ningún tipo de detalle.
Sin embargo en un par de ocasiones se da algún episodio que no termina de estar bien hilado y hace desviar nuestra atención del argumento, pareciendo estar de relleno.
Además Bradbury nos regala personajes interesantes y a la vez estrafalarios y vistosos, que bien podrían salir en una peli del maestro Burton.

En definitiva, este es un cuento para niños de todas las edades, idóneo para leer en una tarde con un café o chocolate a mano.