Mostrando entradas con la etiqueta Laura Esquivel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laura Esquivel. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de febrero de 2017

Tan veloz como el deseo


Título: Tan veloz como el deseo
Autor: Laura Esquivel
Editorial: Plaza & Janes, 2001
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788401328810
Páginas: 224


Aunque la romántica no es lo mío, me animé a leer este libro porque el archiconocido “Como agua para chocolate” me encantó y, aún con relectura, lo he disfrutado un montón.



Vuelve a traernos de nuevo una novela romántica, con el final de la Revolución Mexicana como trasfondo y, aunque no es protagonista directa, sí está bastante presente durante toda la historia.

Nuestro personaje principal, Júbilo, se encuentra en sus últimos días, con su hija velándole y haciéndole compañía. A su vez, conocemos su historia: el pequeño de doce hermanos, en una familia humilde, con un carácter realmente peculiar. Aprendió a hacer de intérprete entre su abuela y su madre, pues sus orígenes eran distintos, y cuando creció descubrió el Morse, importante medio de comunicación que le tenía fascinado.
Pero también conoció el amor, con sus altibajos, sus barreras y sobretodo la pasión que le caracteriza. Y realmente se tiran la mitad del libro dale que te pego; frases como que “le tocaba el clítoris en clave de Morse” me han dejado loca (no puedo con estas cosas). Llamadme poco romántica.

En sus primeras páginas, lo cierto es que me costó pillarle el punto (cuestión de acostumbrarse a determinadas expresiones o palabras, sin drama vaya), pero a medida que iba avanzando, sí me parecía una historia bonita… que desde luego no es para mí.
En el momento de leer “al lado de su esposo, hasta la caca de los caballos olía a gloria”… ¿En serio? ¿Ha estado cerca de alguna, señora Esquivel? Porque yo sí y le aseguro que, por cegada que esté de enamoramiento, de gloria poco.

En fin, que no me ha cuajado, con lo cortito que es, se me ha hecho tedioso y en un par de ocasiones me costaba avanzar.
Repito que tanto la historia como su trasfondo me parecen bonitos e interesantes, pero no de la forma en que lo ha llevado la autora.


Nota (mental o no): porque un libro de un autor concreto te haya gustado, no tienes por qué comprar todos los demás y arriesgar como las locas. Porque mira.

Y porque soy de las que hace eso.

viernes, 26 de julio de 2013

Como agua para chocolate

Título: Como agua para chocolate
Autor: Laura Esquivel
Editorial: Debolsillo, 2003
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788497592314
Páginas: 216


Leí esta novela hace muchísimo, después de quedarme maravillada tras ver su adaptación cinematográfica, que alquilé en su día y para variar, recomiendo.
Recuerdo que la ví en invierno tronchada el sofá, con mi manta y mis palomitas… sin saber exactamente de qué iba (sí, también lo hago con las pelis). Y me encantó, así que no pude más que correr a por el libro.

Pongámonos un delantal y hagamos una mezcla de todo un poco, echemos en un mortero un buen puñado de amor e incorporemos poco a poco fantasía, machismo, clasismo, fantasmas y drama, aderezándolo con cierto toque de telenovela. Añadamos otra pizca de humor y una cucharada colmada de erotismo.
Y voilà, “Como agua para chocolate”.

Estamos en los inicios del siglo 20, en un rancho de Latino América. Tita y Pedro son dos jóvenes que se aman con locura, sin embargo, su relación está condenada al imposible. Ella es la hija menor de la familia, así que por tradición, debe permanecer soltera y cuidar de su tirana y déspota Mamá Elena, que la hace su esclava hasta el último instante de su vida.
Así, Pedro, para permanecer lo más cerca posible de Tita y vivir bajo el mismo techo, decide casarse con su hermana Rosaura, que todo lo que tiene de fea, lo tiene de amargada.
La chica vive con las empleadas de la casa, Nacha y Chencha, que le dan el cariño del que se ha visto despojada.
Para regocijo del lector, los “malos” (o en este caso, malas) de la novela, se ven castigados cruelmente, sobretodo la hermanísima, que contrae una desagradable enfermedad hasta consumirse del todo…. y que no voy a contar, puesto que es digna de ser leída.

La cocina se convierte en el espacio de poder para Tita, pues tiene muy buena mano, ya que pone cada sentimiento en cada uno de sus platos. Literalmente.
Nos va dejando meter la nariz en su cocina y en su libro de recetas, que marcan periodos de su vida a lo largo de la novela.

Esquivel nos regala esta peculiar historia, cuyo punto fuerte a destacar es la forma de narrar la misma mediante las recetas de cocina que Tita prepara, dando paso tras ellas al capítulo que sigue.
Así pasa de ser una trama amorosa trillada, para convertirse en una pequeña joyita, con un final que a más de uno hará saltarse la lagrimilla.

Realismo mágico puro y duro.