sábado, 1 de agosto de 2026

Cadáver exquisito

 

Título: Cadáver exquisito

Autor: Agustina Bazterrica

Editorial: Alfaguara, 2024

Encuadernación: Rústica

ISBN: 9788420433424

Páginas: 250

Hoy traigo una novela de 2018, bastante premiada, que no he parado de ver durante estos dos últimos años por todos lados.

Un libro al que tenía muchas ganas sin saber exactamente de qué iba y a la vez me llamaba bastante por esa inquietante portada.

La premisa es sencilla y a la vez muy potente: debido a un virus que afecta a los animales, los humanos han tenido que cargarse a todos ellos, mascotas incluidas.

¿Y qué comemos? ¿Plantas? Noooo. Carne humana.

 Porque sí, se legaliza la cría y consumo de carne humana… que pasa a llamarse carne especial y tiene exactamente el mismo tratamiento que tiene la carne en los mataderos de toda la vida.

En el comienzo acompañamos a nuestro protagonista, Marcos, que es el encargado en su empresa de ir a los frigoríficos y criaderos de carne para verificar que las “cabezas” sean aptas, a todos los niveles.

En realidad no deja de ser un proceso normal de trabajo con carne: cómo funcionan los mataderos, las granjas, los criaderos, cómo vemos diferentes tipos de producto, de mejores y peores calidades, cómo se trata y se trabaja para ser conservado de la mejor manera o poder sacar el mayor rendimiento para ser consumida. La historia es que no hablamos de cerditos, sino de gente, que es lo que hace todo tan heavy.

Tenemos una historia súper realista y cruda (nunca mejor dicho), contada de una manera áspera que a veces me ha recordado a McCarthy… aunque, lo siento, pero algunas expresiones argentinas me han rechinado un poco hasta que me he acostumbrado. Nada importante de igual forma.

Entiendo perfectamente a esa gente a la que le ha dado asco, reparo, a quien le ha parecido una lectura desagradable hasta el punto de abandonarlo. A mí las distopías me ganan y esta no iba a ser menos; el planteamiento me parece súper original y desde luego no deja indiferente.

Ya de por sí la historia es turbia, pero es que según vamos avanzando, mejora (¿empeora?).

A medida que vamos conociendo un poco a nuestro protagonista, a veces también mediante flashbacks, sabiendo de su vida, su relación con su familia, etc. lo que vemos es la realidad: que no es más que un señor que se encuentra solo en este mundo de mierda y sobrevive como buenamente puede, aunque la situación le desgaste o le atropelle, pudiendo empatizar con él de alguna manera y llegando a ese final que viene como un bofetón, de los de Bud Spencer, con onomatopeya y todo.

No lo esperaba en absoluto y me arrancó una sonrisa. Y me hizo pensar. Porque si algo tienen las distopías es que hacen pensar al lector y plantearse cosas. Y eso mola mucho.

Lo he disfrutado como una enana, va a mi top de lecturas del año sin dudarlo… aunque me guardo el recomendarlo a cualquiera.