Título: El
Gran Cuaderno
Autor: Agota
Kristof
Título
original: Le grand cahier
Editorial:
Seix Barral, 1986
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788432245763
Páginas: 192
Si hay un tipo de trama que me llama la atención, son los conflictos bélicos. Duro, crudo, incómodo. Sí, pero lo dicho.
En esta
ocasión, tenemos la primera parte de una trilogía (llamada “Claus y Lucas”, no
lo sabía, me he enterado al buscar información para escribir la reseña)
protagonizada por dos hermanos gemelos.
Si bien no
se especifica el lugar exacto del conflicto, sí nos dejan ver que estamos en la
Segunda Guerra Mundial en Europa del Este.
A los niños los deja la madre en casa de su abuela, a la que ni conocen ni tienen relación alguna, pasando de vivir en la ciudad al campo más austero. Todo el mundo se refiere a ella como la Bruja, aunque no nos dicen exactamente por qué, si nos queda claro que no es una señora precisamente afable, aunque sí se dedica a hacer trueques y demás aprovechando su huerto.
Con un
tipo de narración áspera y directa, mucho diálogo y capítulos cortos, nos
adentramos en esta historia de aprendizaje y crecimiento, a marchas forzadas y
a base de golpes, pero crecimiento al fin y al cabo.
Acompañamos
a los niños a madurar a la fuerza, vemos cómo ellos mismos se afanan por
aprender, por desvivirse a la vez que se hacen respetar, todo ello de la manera
más cruda, sin sentimentalismos de ningún tipo y con ese punto tan
deshumanizador que tienen las guerras.
También conocemos otros personajes con los que conviven, principalmente su abuela y otros chavales del pueblo, viendo episodios de todo tipo: cómo trabajan, cómo se las idean y se buscan la vida para tener qué llevarse a la boca, para poder seguir estudiando y cultivándose. Vivimos también el despertar sexual, con escenas realmente turbias que me han dejado con bastante mal cuerpo.
Incómodo y fascinante a la vez, me ha horrorizado y atrapado a partes iguales, no he tardado nada en leerlo y me ha tenido súper enganchada.
Como decía
al inicio, es el primer libro de una trilogía, aunque la verdad es que queda
bastante cerrado y no deja cabos por atar, sólo esos niños, ya adolescentes que
han quedado marcados por la situación que están viviendo y a los que no depara
un futuro especialmente esperanzador.
A mí no me
importaría seguir con su historia.















