Título:
Carcoma
Autor: Layla
Martínez
Editorial:
Amor de Madre Editoras, 2021
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788494704376
Páginas:
134
Carcoma era un libro al que le tenía muchísimas ganas, sin saber exactamente de qué iba, ha sido de esas veces que sabes que el libro te va a molar seguro.
Tenemos
como protagonistas a una abuela y su nieta, que se van turnando la narración en
cada capítulo mientras vamos conociendo la historia de la familia, que no es que
sea de color de rosa. Y es que a estas mujeres las tienen repudiadas y las
tildan de locas… pero ah, también les piden ayuda, a poder ser, sin que nadie
más se entere.
Los pueblos, con todo lo que ello conlleva.
Me encantan las historias de tipo saga familiar, donde poco a poco vamos conociendo cómo se ha tejido ese tapiz que encontramos coronándolas. En este caso paseamos por un pueblito de la Cuenca de la posguerra, aunque cabalgamos entre este espacio temporal y el “presente”, en el que la nieta vuelve tras un altercado con los señoritos del pueblo.
Es una historia corta pero intensa, con un puntito costumbrista y toques de terror y realismo mágico que le vienen fenomenal, dándonos una ambientación opresiva y malsana durante todo el libro, casi siempre entre cuatro paredes cochambrosas. Porque nuestra otra protagonista es la casa donde vive la familia. Y ojito con ella, pues aquí tenemos la premisa de que todas las casas guardan las historias de quienes las han habitado.
¿Sabéis el dicho de “en todas casas cuecen habas”? Pues aquí se ponen hasta arriba.
Un detalle que me ha ganado por completo son las distintas voces de la narración, abuela y nieta, lo diferentes que son en carácter y ritmo, cómo lo trae la autora, cómo hace que nos adentremos en esta espiral tan peculiar, tan llena de sombras (nunca mejor dicho), cómo vemos esa visión de cada una e incluso empatizamos con ellas, aún sabiendo que quizá no es lo correcto.
Sin duda, un libro que deja poso. A mí me ha encantado todo: el contexto, los personajes, esa abuela con sus santitas y sus sombras, esa casa que te absorbe, esas paredes que gritan cosas, la rabia de la nieta que casi nos escupe su monólogo, todas esas sensaciones tan potentes todo el tiempo.
De mis
mejores lecturas del año.














