Título: Cuando
Dios era un conejo
Autor: Sarah
Winman
Título
original: When God was a Rabbit
Editorial:
Ediciones B, 2011
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788466647236
Páginas: 384
Hoy toca
uno que tenía pendiente en la estantería desde que salió hace mil… de hecho
recuerdo que lo apunté porque leí sobre él en un blog. Y ha estado echando
raíces hasta hace unos meses (no voy al día JAMÁS con las reseñas).
Y tengo que decir que es de mis mejores lecturas del año.
Tenemos a
Elly y a su hermano Joe, con una infancia en absoluto convencional, donde sus
padres alquilan una casa enorme para convertirla en algo similar a una casa de
huéspedes, porque ¿por qué no?.
Así, vamos creciendo con Elly, rodeada de una familia extravagante (con mascota y todo) pero a su vez llena de valores y de momentazos.
Es un
libro del que no me esperaba nada, de hecho ni recordaba de qué iba, pero desde
luego no esperaba este tipo de historia.
Contada de
manera muy peculiar, con saltos temporales un poco raros pero a los que te acabas
acostumbrando, vas hilando poco a poco diferentes hechos en la vida de la
protagonista y también en la de su hermano, con personajes secundarios
realmente entrañables a los que coger cariño de manera súper fácil.
Por un lado tenemos a la narradora de niña y por otro de adulta, sufriendo una evidente evolución según avanzan las páginas.
Siempre me
gustan los narradores infantiles, siempre nos dejan formas tan distintas de ver
las cosas, desde esa inocencia que no percibe realmente lo que sucede… pero que
a la vez, según te va contando, en ocasiones hace que se te pongan los pelos de
punta, porque como lector adulto tú sí visualizas y sientes esa otra cara de la
moneda; y desde luego la vives de otra forma.
Como decía, me gustan mucho los narradores infantiles, así que aquí la autora me ha conquistado del todo, porque es una historia con tramos bastante duros, muy bien compensada con escenas encantadoras y momentos súper tiernos que casan fenomenal. Va de menos a más, con un comienzo distinto, teniendo que estar relativamente atenta, hasta que pillas el punto a esos saltos temporales y entiendes que estás en dos momentos diferentes de la vida de quien narra, participando en escenas sueltas que poco a poco van cobrando sentido.
Es una
maravilla de lectura, que a la vez fue la primera obra de la autora, ha sido
toda una sorpresa y probablemente en el futuro volveré a disfrutarla.

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