Título: Vendimos nuestras almas
Autor: Grady
Hendrix
Título
original: We sold our souls
Editorial:
Minotauro, 2024
Encuadernación:
Rústica
ISBN:
978844514889
Páginas:
344
Tenía muchísimas ganas de estrenarme con el autor, aunque tenía otro por casa, este se coló en mi caótica lista de lecturas, trayendo el heavy metal por bandera.
Tenemos a Kris, que actualmente trabaja en un motel cutre, pero que años atrás era la guitarrista solista de un grupo metalero que pegó muchísimo… y al que su cantante, Terry, dejó muerto del asco por iniciar una carrera en solitario que le catapultó hasta el infinito, quedando el resto con dos palmos de narices y prácticamente en la ruina.
Iniciamos un periplo con la chica intentando contactar con los antiguos miembros del grupo, ya que sospecha que Terry no jugó limpio con ellos… que es bastante evidente, solo que la cosa va más allá. Literalmente.
A mí el
libro ya me tiene ganada por la temática; y es que la música metalera siempre
queda tan bien con el género de terror que era bastante fácil que disfrutase de
la lectura.
Vamos
avanzando por capítulos cortos, titulados por canciones súper míticas con las
que organizar una buena playlist y sumergirte en ese “no-sé-qué” que abraza toda
la historia, que a su vez está plagada de tensión y momentos extravagantes y
exagerados que –en ocasiones- quedan fenomenalmente salpicados de sangre y –a
veces- vísceras.
Como detalle, me ha encantado el capítulo titulado por una canción de la mítica Dolly Parton, a la que adoro, no esperaba para nada ese giro en la trama.
Los
personajes están muy bien perfilados, vamos de extremo a extremo, pues todos
los (por entonces) chavales del grupo han madurado y sentado la cabeza. Unos
mejor que otros, ya que algunos se han quedado casi estancados en relación a
los que sí han pasado página.
Es un libro que va de menos a más, en el que su último tercio alcanza un ritmo absolutamente frenético. El autor nos deja momentos de gore bastante gráficos, bien traídos aún siendo exagerados, que nos aportan aún más tensión a la trama. Las descripciones de la atmósfera y el ambiente me han parecido una pasada: directas y al grano, resultando opresivo y malrollero, acompañando a la energía turbia que emana de la historia prácticamente desde el inicio y que llega a su culmen en los últimos capítulos.
Sí debo decir que temía el final, no sabía cómo lo iba a cerrar ni por dónde iba a salir y creo que le ha quedado un remate a la altura del resto. No feliz de la muerte, pero sí súper satisfactorio.
Ha sido
toda una sorpresa y una novela realmente disfrutona.