Título: Los restos
Autor: David
Refoyo
Editorial:
Dieciséis, 2025
Encuadernación:
Rústica
ISBN:
9788412837971
Páginas: 263
Me estreno con esta editorial gracias a Babelio y su Masa Crítica, una vez más: muchísimas gracias a ambos por el envío.
Nos metemos de lleno en una novela de corte costumbrista, cuya escritura poética nos lleva sin esfuerzo a lo largo de esta historia, donde nuestro protagonista vuelve a sus raíces.
Contado en
primera persona, nos cuenta que su abuelo fallece, sería un hecho normal si no
fuera porque se encuentra viviendo y trabajando en Noruega, lejos de su familia
e inevitablemente, volviéndose casi tan frío como la ciudad.
Cuando entierran al abuelo, lo hacen –en parte- en contra de su voluntad, pues él quería que sus restos descansaran en el pueblo, sin embargo la familia decide quitarse de historias y papeleos e ir a lo rápido y sencillo, por un lado, por lo dicho, y por otro, porque habría que estar pendiente de llevar y traer a la abuela cuando quisiera visitarlo.
Entre todas las sensaciones que mastica durante su viaje de vuelta y estancia en su ciudad natal, se ve envuelto en una mezcla de nostalgia y apatía: nostalgia por su infancia, en la casa de sus abuelos, en el pueblo… apatía por su vuelta al trabajo, que le cuesta y agobia, hasta el punto de dejarlo todo y volver a la casa del pueblo, no sabemos si a empezar de cero o simplemente a ordenar sus ideas y sentimientos. Y hasta el punto, también, de plantearse iniciar trámites para mover el cuerpo del abuelo y traerlo a donde él quería.
Por un
lado, es un libro pausado, como suelen ser este tipo de historias, sin embargo
no tiene mal ritmo en absoluto, de capítulos muy cortitos, se lee súper fluido
y es fácil meterse de lleno en la mente del narrador, a veces entendiéndole y a
veces no tanto, pero igualmente resultando realista, sobre todo porque todos en
algún momento de nuestra vida podemos ser así de aleatorios sin llegar a tener
una explicación (lo de las plantas, sin comentarios).
Me ha gustado especialmente la parte de volver al pueblo, se me ha hecho muy cercano porque me ha recordado mucho a mi infancia: aunque somos de Madrid, mi familia ha tenido durante muchos años una casa en un pueblo de Ávila, donde he pasado infancia y adolescencia, con recuerdos muy parecidos a los que nos cuenta.
La historia hace reflexionar y plantearte qué harías tú en su situación, ya que entiendes su forma de actuar, pero sabes que no lo está haciendo del todo correcto, creando cierta incertidumbre e incluso cierta discrepancia.
Me ha
gustado adentrarme en esos recuerdos, en esa casita con la estufa de leña y en
esas idas y venidas del protagonista; además es una lectura para esta época de
sofá y mantita.
