Autor:
Eduardo Iglesias
Editorial:
Hermida Editores, 2012
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788494015908
Páginas:
120
Vengo
con una de novela negra. Pero novela negra un tanto diferente, nada que nos
podamos esperar, cortita, intensa y bastante interesante.
Estamos
en el 2036, en una especie de distopía en un futuro nada lejano con un ambiente
tétrico y asfixiante que da bastante buen resultado.
Nuestro
narrador, el detective J. Solo, a la vez protagonista de la novela, nos va
contando su nueva misión en presente, detalle que hace la lectura realmente
rápida.
Lara
Márquez ha desaparecido, se le perdió la vista en el Parque, y él debe
encontrarla; así, se aventura fuera de la ciudad amurallada en su busca, con su
cochazo alquilado y su tienda de campaña para vigilar lo más discretamente
posible… Y es que parece que no está solo.
Una
atmósfera sobria e incluso malsana, con cierto toque de años cincuenta, donde
el lector no puede hacer más que preguntarse quién es Lara y dónde está.
J. nos
hace partícipes de sus pensamientos y carencias, tanto dentro como fuera del
caso que nos ocupa; paseamos con él (en un cochazo) de la ciudad amurallada al
Parque de atracciones –el bosque-, conociendo a su vez al personaje, aunque
mínimamente, sin embargo yo no he necesitado saber más sobre él, aquí me basta
con sus reflexiones.
Destaco
la forma en que está escrito, me ha gustado mucho, directa y sin mucha
floritura, con capítulos cortitos y una prosa bastante visual aún sin
descripciones kilométricas, personalmente me sentía en el interior de dicho
bosque.
Me ha
recordado a la estética de cómics como Sin City, no sé por qué… quizá le
quedaría bien una adaptación a novela gráfica (¿llamamiento? Jejej).
La
única pega que le pongo al libro es que me hubiese encantado algo más de chicha
respecto a la ciudad amurallada o sus habitantes, creo que se le podría haber
sacado juguillo. Aunque me quedo con aquel dicho de “lo poco gusta…”.
Lo
recomiendo, una lectura distinta, que se lee en un par de tardes.
Frase:
Cada vez que a un coche lo inunda el polvo, los neumáticos se han deshinchado y
las llantas tocan el suelo, me llaman para saber qué ha ocurrido. La misión:
encontrar al ocupante del vehículo abandonado.