Autor: Paul Auster
Título original: Travels in the Scriptorium
Editorial:
Anagrama, 2004
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788433973351
Páginas:
186
Hacía
ya mucho que no leía a Auster, es un escritor que me gusta bastante pero me
parece muy denso (opinión y percepción mía, pero abro paraguas por si cae
algo).
Me
animé con este por ser un título que no conocía de nada.
Creo
que me equivoqué.
Nos
sitúa del tirón en una especie de celda, una habitación en la que se encuentra
un hombre… que no se sabe quién es, por qué está allí, de quién son las fotos
que hay en el escritorio, cuánto tiempo hace que está ahí metido…
Sin
embargo, más de uno y de dos le visitan para rendir cuentas, y gracias a ello
podemos ir recopilando pistas sobre este enigmático señor al que Auster llama
Mr. Blank.
El
planteamiento, muy típico del autor, nos deja todo en bandeja para mantener
nuestro interés casi sin presentar al protagonista. Todo está repleto de dudas
y detalles que parecen darnos pistas con las que comernos la cabeza. O no,
porque luego se va por los cerros de Úbeda con cosas que no vienen muy a cuento
y un par de veces me han hecho perder el interés de manera momentánea.
Igualmente,
Auster me parece un escritor muy bueno, creo que escribe fenomenal… me da rabia
no acabar de conectar con él, es el cuarto libro que leo suyo y no acabo de
pillarle el punto.
Es
una novela cortita, para echar dos tardes, incluso una, enrollándose en la
manta y cogiendo postura; en general me ha gustado y mantiene el hilo
desgranando poco a poco todo el misterio que envuelve al tal Mr. Blank, con la
prosa característica del autor.
Volveré
a leer a Auster, seguro.