Título:
Arrugas
Autor:
Paco Roca
Editorial:
Astiberri, 2007
Encuadernación:
Tapa dura
ISBN: 9788496815391
Páginas:
104
Vengo
con el Premio Nacional del Cómic 2008, Arrugas.
En sus
páginas, se nos presenta a Emilio, un hombre que trabajaba en un banco y ahora
pasa los setenta; aparte de tener ciertos cambios de carácter, comienza a tener
lagunillas.
Deciden
ingresarlo en una residencia, donde comparte habitación con Miguel, que lejos
de tener lagunas, es más bien cínico… él está allí porque no tiene familia,
pero realmente no está enfermo como para necesitar más cuidados de los
fundamentales.
Tanto
Emilio como el lector, conocen a pacientes de lo más variopinto, desde los que
no necesitan apenas atenciones, hasta los impedidos, pasando por un sinfín de historias
sobre las vidas de muchos de ellos. Y es que Arrugas es un batiburrillo (muy
bien contado) de anécdotas sobre ancianos, los hay que temen ser llevados por
marcianos, los que recolectan comida para dársela a los nietos, antiguos
atletas, otros que creen que viajan en tren, los típicos viejos verdes, unos
repiten todo lo que se les dice, algunos están obsesionados con llamar por
teléfono, muchos de ellos sufren demencia senil… y otros tantos, como Emilio,
padecen Alzheimer.
Emilio
acaba entablando una especie de amistad con Miguel, que cuando se da cuenta de
la afección de su compañero, le ayuda para evitar que se le olviden las cosas
más básicas, de manera perspicaz a la vez que tierna.
La
verdad es que no es muy habitual dar con personajes de la tercera edad en el
mundo del cómic, novedad que se agradece bastante. Las viñetas son bastante
sencillas, la portada en concreto me encanta, me parece muy bonita y lo que la
ilustración representa es perfecto para la historia que Roca nos cuenta en el
interior. Digamos, una especie de metáfora muy bien plasmada en dibujo (a mi
parecer, claro).
Una
historia muy conmovedora, realista, con un punto delicado, e incluso una
pincelada de humor, fácilmente reconocibles, sobretodo para los que tenemos
familiares o conocidos que padecen algunas de estas enfermedades o al menos han
convivido en una residencia –aunque debo decir, que hay algunas cosillas con
las que no he conectado especialmente-.
Y
cóooomo no, recomendar la película de Ignacio Ferreras, rodada en 2011, que se
llevó dos premios Goya a la mejor peli y al mejor guión adaptado.