Autor:
Arthur Miller
Título
original: Homely girl
Editorial:
Tusquets, 2000
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788483106730
Páginas:
96
Arthur
Miller es un autor que me gusta bastante, aunque me falten varias de sus obras por
leer, siempre me apetece adentrarme en alguna de ellas.
Hoy
le toca a “Una chica cualquiera”.
Estamos
en el Nueva York de los años treinta y cuarenta, pues la novela abarca toda
esta época y va pasando de una a otra mediante flashbacks, formados todos con
recuerdos inolvidables que marcan irremediablemente la vida y carácter de la
voz que nos cuenta todo, hilando bastante bien la historia. Nuestra
protagonista es Janice, que desde ya digo que me pareció una gilipollas
profunda sólo con leer el principio del libro.
Ella
no es especialmente mona de cara, pero sabe que sí resulta atractiva… de hecho
se empeña en hacerlo a la perfección e incluso practica. Además está a favor de
las causas justas e idolatra irremediablemente a los intelectuales, por lo que decide
casarse con Sam por ser un hombre comprometido fielmente con sus ideologías y
con la izquierda radical. Sin embargo, aún alistándose en el ejército, ella
deja de admirarle y decide separarse, pues no se siente valorada.
Y
conoce a Charles Buckman… que es precisamente como empieza el libro.
Así,
vamos siendo partícipes de los sentimientos de esta mujer e intentamos
comprenderla tal cual nos la pinta Miller, con indudable carácter y no siempre
saber estar, pero desde luego, de armas tomar. No es la típica protagonista de
la época.
Tenemos
de nuevo una historia cotidiana, que perfectamente pudo pasar, pues en general
resulta bastante realista. Breve, sencilla y amena, pero a la vez llena de
contenido, escrita de manera que no abundan las florituras ni largas
explicaciones sobre absolutamente nada, como suelen ser las historias del
autor. Clara y directa.
Si
no habéis leído nada de Arthur Miller, os animo, por ejemplo con este.