Autor:
Enric Herce
Editorial:
Grupo Ajec, 2011
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788415156178
Páginas:
180
Singulares
vicisitudes que a Ventanitas Manzana acontecieron.
Este
es el título real… bajo el cual, se encuentra el nombre del autor… y bajo éste,
se advierte al lector de que “la fantasía épica nunca ha sido tan divertida”.
Y así
es, tras un excelente prólogo de David Mateo, tenemos una parodia, una historia
del género realmente rocambolesca, que no dejará indiferente al lector,
sobretodo si es fan del mismo.
“Has
de saber, oh viajero, que en los albores de nuestro mundo, tiempo después del
hundimiento de la Atlántida narrado por Platón, hubo una edad en la que el
fragor del combate y el saber arcano se mezclaron con seres temibles que el
devenir de los siglos ha convertido en leyenda.
En
aquellos años turbulentos, existió un continente que fue cuna de reinos y
ciudades cuyo esplendor jamás ha sido igualado. Baki-rahbert, La de las Mil
Torres; Meloh-tón, capital de la bella y exótica Mah-sedonia o Trespalmos,
sólido bastión limítrofe con la cordillera del norte, más allá de la cual
moraban las peligrosas tribus bárbaras.
Los
sucesos que marcaron el devenir de aquella tierra han llegado hasta nuestros
días a través de algunos legajos de las antiguas crónicas”
No he
podido evitar poner parte de la sinopsis, no suelo hacerlo normalmente, pero
creo que es la mejor manera de ver de qué va realmente la novela y del tono que
nos espera en sus páginas.
Este
libro tiene uno de esos detalles que me encantan, que son los guiños; y si son
guiños frikis, como en este caso, ya no digo nada.
Aparte
de las aventuras que nos esperan a lo largo de la narración, muy de la tónica
de mi querido Mundodisco, aunque sin la genialidad de Pratchett (lo siento,
este autor me parece simplemente único), tenemos una sucesión de
acontecimientos de lo más variopinto, narrados en un contexto que me ha gustado
mucho, como comentaba antes, lleno de guiños fáciles de pillar –o no tan
fáciles, dependiendo de nuestras aficiones-, que nos dejan ver por dónde tiran
los gustos del autor (o al menos eso me ha parecido).
Se
divide en cinco capítulos en los que personajes buenísimos nos dejan diálogos
con los que me he reído una barbaridad -¡y mira que me cuesta!-, nos acompañan
a lo largo de reinos con Aladinos, islas del tesoro con brujas o rescates a
princesas dentro de torres (con dragón y toda la pesca).
La
verdad es que el tipo de humor y de historia me ha recordado mucho a los Monty
Python (muy fan de ellos), los toques chorras y la forma de hilar todo…
Un
buen libro, a mi parecer infravalorado, lleno de inteligentes tonterías, que
creo que merece la pena. Perfecto para alegrarnos en un par de tardes.