Título:
Donde viven los monstruos
Autor:
Maurice Sendak
Título original: Where the Wild things are
Editorial:
Alfaguara, 1995
Encuadernación:
Tapa dura
ISBN: 9788420430225
Páginas:
40
Siempre
me había llamado la atención este libro, por las ilustraciones, el formato, las
opiniones leídas… y cuando lo tuve en las manos me encantó.
Es uno
de los que más he releído.
Este
clásico con mayúsculas, leído por millones de niños y no tan niños, fue editado
por primera vez en 1963 y trajo con él una polémica que duró lo suyo, pues se
decía que era un mal ejemplo para los críos. Aún así, fue merecedor de la
Medalla Caldecott o el American Book Award entre otros, además de ser uno de
los diez libros infantiles más vendidos de todos los tiempos.
Max es
nuestro protagonista, un niño cabroncete y maleducado que lleva a todos lados su disfraz de monstruo lleno de
roña, hasta para dormir. Berrea y patalea, arrollando todo lo que encuentra a
su paso por la casa, un niño un tanto asalvajado, vaya. Tras ser regañado por
su madre y por fin castigado, se va a la cama sin cenar.
Dentro
de su mosqueo monumental, el crío comienza a ver cómo su cuarto se transforma
en un bosque, cómo van creciendo poco a poco plantas e incluso árboles… y
después un océano, por el que no duda en navegar a ciegas. Hasta llegar a la
Tierra de los Monstruos, donde para su sorpresa, le hacen rey.
Y es
que Max siempre ha querido ser un monstruo.
La
historia, fácil de comprender –partiendo de la base de que, obviamente, es un
libro infantil-, nos explica cómo nuestro protagonista viaja hasta donde viven
los monstruos, dejando de ser un incomprendido y enfrentándose a sus miedos.
Una
obra poética, mágica, acompañada de ilustraciones estupendas (me encantan los
monstruos, que por cierto, en la peli son calcados), muy bien cuidadas.
Ni qué
decir tiene, que se lee en nada.
La
adaptación al cine me gustó también mucho, aunque no es una película que
recomendaría a cualquiera. No creo que sea una historia o estética que agrade a
todo el mundo, de las que ya vimos en “Dentro del laberinto”, “La historia
interminable” o “Cristal Oscuro”, con
muñecos reales y animación por ordenador; particularmente, opino que son muy
interesantes… Eso sí, para nada me parece un film para niños –o al menos que
puedan entender-, aunque me llevé a mis primos peques en su día a verla y
salieron encantados.
Frase:
“¡Eres un monstruo!”
PD.
Hace relativamente poco falleció su autor, cuando me enteré fue como una
patada. DEP.