Autor:
Danielle Steel
Título
original: The ghost
Editorial:
Debolsillo, 2011
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788497593854
Páginas:
352
Hoy
toca novela con tintes románticos y paranormales, de mano de la señora Steel.
Tenemos
a Charlie, un arquitecto cuarentón con su vida maravillosa y estupenda, hasta
que su mujer, el amor de su vida, lo abandona.
En
medio de su drama, decide marcharse de Londres y volver a Nueva York
aprovechando una oferta de trabajo… donde tampoco cuaja y tras lo cual decide
pasar un tiempo de paréntesis en un pueblecito de Vermont, a ver si así levanta
cabeza o se anima un poco.
El
destino (o lo que sea) hace que termine hospedándose en una posada de Shelburn
Falls regentada por la señora Palmer, con la que entabla una tierna amistad.
Y en
ello están cuando la mujer le confía un secreto, un tesoro: una casa.
Charlie
se queda prendado del lugar, al que acompaña un precioso paisaje que pone la
guinda a ese marco perfecto donde evadirse.
Entonces,
da paso a la leyenda de un gran amor, en una época donde los primeros
habitantes de la casa dieron rienda suelta a muchas cosas… de las que nuestro
protagonista es partícipe gracias a unos diarios que encuentra y que tienen,
nada menos, doscientos años, pues nos trasladamos de lleno a 1789.
Y aquí
es donde conocemos a Sarah.
Siempre
me han gustado las historias dentro de historias, si tienen pinceladas
paranormales, mejor que mejor, aunque sean tan leves como aquí. Sin embargo
acaba perdiendo fuelle la de Charlie y cogiendo mucha más trascendencia la de
Sarah, detalle que no me molestó para nada y que me causaba mucha más intriga
conocer a esta mujer.
Una
novela en la que me he sumergido de lleno, sin apenas darme cuenta, conviviendo
con los personajes y leyendo esos diarios (que me han hecho saltar la
lagrimilla)… aunque debo decir que he echado de menos un epílogo; el final es
cerrado, más o menos se ve venir –aunque en esta ocasión es un detalle que no
me ha molestado-, pero quedan algunos detallitos que, sí es cierto, no son
relevantes, pero lo dicho. Me faltó que quedaran resueltos.
Es una
lectura contada en presente y pasado, de manera ligera y sencilla, quizá
mística, muy entretenida aún con esos pequeños “peros”, y con una heroína
humilde, a la vez de tener mucha mucha fuerza para superar mil y un obstáculos.
¿Y hay
fantasma como tal? Pues claro, pero no del tipo convencional, que es lo que me
gustó.
Un
libro precioso que me ha emocionado y he recomendado en muchas ocasiones y que
creo que merece la pena leer.