Autor: Edward Bulwer Lytton
Título original: The last days of Pompeii
Editorial:
Planeta, 2004
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788408055952
Páginas:
320
Hoy
toca clásico publicado allá por 1834.
Debo
decir que uno de los sitios donde he viajado y que más me han impactado ha sido
sin duda Pompeya. Es increíble pasear por sus calles y a la vez imposible que
se nos pongan los pelos de punta sabiendo lo que ocurrió en esta ciudad…
Pues
bien, aquí no nos cuentan absolutamente nada de eso, que inicialmente era lo
que me esperaba.
Si
bien es una novela que inspiró a muchos autores clásicos de la talla de Wiseman
y Collins, pues pegó bastante fuerte en su día por contar una historia ocurrida
muchos años atrás (saliéndose así de la línea que marcaba la moda por entonces,
pasando a otra ambientada en Grecia y Roma), esperaba encontrar otro tipo de
historia. Me explico.
Tenemos
los últimos días de esta ciudad espléndida y de sus habitantes, de lo más
variopinto… y con ello, las costumbres de los mismos, literalmente.
Se
nos cuenta de pe a pa cómo eran sus ritmos de vida, sus casas, los eventos a
los que asistían, sus relaciones personales junto con las profesionales… y todo
esto, mediante diferentes personajes de distintas clases sociales y
procedencias.
En
más de una ocasión, las descripciones se salen del tiesto, pues hacen que se
pierda el hilo de lo que nos están contando y da la sensación de que no se
empasta bien del todo el argumento con la lección de Historia.
Por
otro lado, es un péplum en toda regla, a veces me daba la sensación de que
estaba leyendo un Melrose Place ambientado en la mítica ciudad, lo cual no deja
de parecerme entretenido, porque la lectura en general lo ha sido. Pero insisto
en que no esperaba esto, quería más chicha a nivel histórico.
Nos
presentan al héroe de Atenas, Glauco (que me cayó bastante mal); a la joven
Iona, la enamorada; a la esclava Nydia, ciega, pobrecita; el comerciante
Diomedes, con más esclavos de por medio; Olinto, el cristiano que intenta que
se conviertan a su religión porque mola más; Lidon, el gladiador, porque
también hay gladiadores en la historia; Arbaces, el egipcio, el malo de la
muerte que se mueve con brujería; Apaecides, que es asesinato.
Sí,
como digo, hay literalmente de todo para poder llevar a cabo un culebrón como
es debido… por supuesto, tenemos triángulos amorosos (si, en plural).
Si
bien el final lo sabemos todos, en esta ocasión no es lo más importante en la
novela; vamos siguiendo a todos y cada uno de los personajes con sus idas y
venidas, incluso al principio podemos liarnos un poco con los nombres (de hecho
a mí me pasó), pues sólo he citado los más importantes… En general, quitando lo
de las descripciones eternas que he comentado antes, es muy telenovela y la verdad
es que se sigue bastante rápido gracias a la gran cantidad de diálogo que
contiene.
¿La
recomendaría?
Sí,
por qué no. Ahora, tened en cuenta que sobre la historia en sí no comenta
prácticamente nada, salvo lo obvio. Así que si queréis chicha sobre el momento
Vesubio, buscad otro libro.