Mostrando entradas con la etiqueta Neil Gaiman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neil Gaiman. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de agosto de 2017

El océano al final del camino


Título: El océano al final del camino
Autor: Neil Gaiman
Título original: The ocean at the end of the lane
Editorial: Roca, 2013
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788499186573
Páginas: 240

Gaiman es un autor que siempre me ha gustado mucho, hacía tiempo que no le leía, así que me vino genial que me lo prestara mi prima después de leérselo (estoy inculcándole buenos autores, cutlurizando a una friki más que en potencia).

En esta ocasión, tenemos una historia aparentemente realista, que poco a poco va adentrándose en una trama más fantástica y puramente Gaiman de lo que inicialmente parecía.
Su protagonista (de nombre desconocido), regresa al sitio donde se crió para asistir a un funeral, rememorando su infancia en compañía de Lettie, la pequeña de las Hempstock; y es a dicha granja a donde se dirige tras vagar sin saber dónde ir con sus pensamientos.
En este lugar todavía se encuentra el océano de Lettie, de once añitos, un pequeño estanque donde jugaban de niños, cuando el chico tenía siete años y ella decía venir de ahí. Y es aquí donde le llevan sus recuerdos.

Nos sumergimos en el océano y en esta historia de fantasía donde el detonante es un suicidio de alguien ajeno-pero-no-tanto, donde los problemas económicos están a la orden del día y una pregunta queda en el aire haciéndonos pensar: “Lettie, ¿cuánto hace que tienes once años?”.
Las mujeres Hempstock -porque no hay hombres en la familia, todos han desaparecido- son personas muy agradables, a la vez que bastante peculiares, con ciertos “poderes” que no se denominan como tal en ningún momento, pero se sabe que están ahí. Cuando nuestro prota se emperra en ayudar a Lettie en una búsqueda, acaba soltando su mano y trayendo a una “pulga” a nuestro mundo.
Y se lía parda.

Así, con mil recuerdos acompañados de entornos familiares dudosos de lo más variados y envueltos en nostalgia, seguimos nadando en este océano con la prosa tan típica del autor, con alguna pincelada científica e incluso algún toque de terror muy bien conseguido, dejando una historia que va de menos a más sin que le sobre ni una palabra, con diálogos que le dan mucho dinamismo a la lectura, a la vez que Gaiman nos deja escenas de tensión que cortan la respiración.

Una novela que me ha gustado mucho, con buenísimos personajes, engancha desde el principio y tiene una portada preciosa que llama la atención desde el primer momento, donde la bonita magia de la infancia avanza rellenando sus páginas.

Creo que es perfecta para empezar a conocer y leer al autor.


jueves, 9 de julio de 2015

Buenos presagios


Título: Buenos presagios
Autor: Terry Pratchett, Neil Gaiman
Título original: Good Omens
Editorial: TimunMas, 2009
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788448040253
Páginas: 394



Antes de empezar con la reseña, quiero hacer un inciso. Siempre he dicho que todos los libros tienen su momento para ser leídos, sin embargo, imagino que este no sería el mío, ya que, aunque la historia me pareció interesante y graciosa, el libro no me terminó de llenar.
Seguramente me pasó esto en su día porque el libro anterior que leí era de temática muy similar y por tanto este se me hizo repetitivo.
Error mío al leerlos seguidos (aunque hay veces que intento no leer contraportadas o buscar la información justa, como con este).

Bien, una vez dicho esto, al lío.

El que es uno de mis escritores favoritos, Pratchett, unió fuerzas con Gaiman, que es otro de buenas ideas, del que lo poco que he leído, me ha gustado.
De esta unión salió una nueva visión del Apocalipsis, totalmente distinta a la que todos conocemos. Eso sí, no tiene nada que ver con Mundodisco, salvo el autor y su toque humorístico personal que tanto me gustan.

Al libro no le falta nada, tampoco le sobra. La historia es delirante y gamberra hasta decir basta, con partes inolvidables, como la interpretación de las profecías, el ángel Azirafel de visitante en otros cuerpos o los cuatro jinetes convertidos en monstruos (este fue un detalle que me gustó mucho).
Ya en la primera página, se lee una advertencia: “Niños, provocar el Apocalipsis puede ser peligroso. No lo intentéis en vuestras casas.” A lo que reza un subtítulo: “Las buenas y ajustadas profecías de Agnes la Chalada”.

En esta rocambolesca historia, nuestro Anticristo vive con la familia equivocada por culpa de la hermana Mary Locuaz, una monja satánica de la orden de las Parlanchinas de Santa Berilia.
Los autores nos cuentan qué pasa cuando el Anticristo se cría donde no debe y acompañan el periplo con personajes a cual más singular: Crowley, un demonio que escucha a Queen en su Bentley negro;  su amigo Azirafel, un ángel; Anatema, la bruja que ha heredado las Buenas y Ajustadas Profecías de Agnes la Chalada, repletas de anotaciones y correcciones en los márgenes; un ejército de cazabrujas…
Todo se lía todavía más cuando Crowley y Azirafel descubren que su Anticristo es otro por culpa de las monjas satánicas.
En fin, todo un descontrol de lo más original.

Me gustó un detalle al final, fuera de la historia narrada en la novela, donde se entrevista a ambos autores para que hablen uno del otro, cuenten anécdotas de cómo se conocieron y expliquen cómo hacían para ponerse de acuerdo y escribir los periplos rocambolescos que aparecen en este Apocalipsis.


A fin de cuentas, una interesante mezcla de estilos para una visión del fin del mundo bastante gamberra, que probablemente no deje a nadie indiferente.

lunes, 23 de marzo de 2015

El libro del cementerio


Título: El libro del cementerio
Autor: Neil Gaiman
Título original: The Graveyard Book
Editorial: Roca Editorial, 2009
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788499180304
Páginas: 293


Ganadora del premio Hugo y con una inminente adaptación al cine, Gaiman nos trae una versión muy particular y original del clásico de Kipling, “El libro de la selva”.
Con ilustraciones de David McKean (en la edición española nos llegan de mano de Chris Riddell), tenemos una novela juvenil de aprendizaje, donde todos los personajes que aparecen en la historia ayudarán a nuestro protagonista de un modo u otro a encontrar su camino. Protagonista que se encuentra solo, en un entorno que no es el suyo y es criado por gente ajena que le ayudará a crecer y afrontar sus temores e incluso traumas infantiles.

Es una historia de aventuras, peligros, fantasía y magia, con toques macabros a los que Gaiman nos tiene acostumbrados, pero ubicada en la época actual y cuyo acierto está en los personajes y la ambientación del mundo recreado.
Así pues estaríamos más bien ante una reinterpretación de esquemas clásicos más que ante una historia inédita.

Tenemos entonces a Nadie (Mowgli), que escapa de la cuna siendo un bebé la misma noche en la que su familia es asesinada de manos del hombre Jack (Shere Khan).
El niño es acogido en un cementerio y será criado por fantasmas en un entorno con leyes propias, donde el difunto matrimonio Owens (los lobos) se encarga de ejercer de padres adoptivos y darle la educación pertinente. En educarle también intervendrán como tutor el no-vivo Silas (Baloo) y una consejera, la licántropa Señorita Lupescu (Bagheera), ambos le enseñarán diferentes disciplinas, entre ellas la de mantenerse alejado de los ghouls o cómo pedir ayuda en todos los idiomas posibles.
Gracias a los diferentes habitantes de la necrópolis, Nadie aprenderá a leer con los epitafios de las tumbas, además de trucos propios de los fantasmas, como desvanecerse, atravesar paredes o ver en la oscuridad.

Como decía al principio, diría que lo mejor de la historia es su ambientación, ya que gracias a las descripciones, es bastante fácil imaginarse en el cementerio o el interior de las tumbas.
Narrado con un puntito gótico y siniestro, pero a la vez plagado de una vivacidad asombrosa.


Neil Jordan, director de “Entrevista con el vampiro”, sería en principio el encargado de adaptar al cine “The Graveyard Book”, cuyo estreno está -o estaba- previsto para el 2011.

miércoles, 19 de enero de 2011

Coraline

Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Título original: Coraline
Editorial: Salamandra, 2003
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788478885794
Páginas: 155


Gaiman es uno de los escritores más originales que podemos encontrar en el panorama literario actual. ¿Qué no ha conseguido ya este hombre?
El Hugo, el Stocker, el Nebula, adaptaciones al cómic, al cine… bien puede darse por satisfecho, pues tiene una carrera bastante envidiable.

En este caso, nos muestra un libro de terror para niños, con un título nacido de una errata de teclado. Una historia de la que dice sentirse especialmente orgulloso. La historia de Coraline -de la que también hay que decir, se ha hecho una adaptación a la gran pantalla, en 2009, bastante aceptable; el stop motion de Henry Selick le va que ni pintado-.

Coraline es una niña que se aburre y distrae con diez de pipas y encima tiene que quedarse en verano encerrada en casa con sus padres, que no le hacen mucho caso, porque no para de llover.
Decide investigar la casa, cuenta las puertas, las ventanas, los pomos…todo; hasta que da con una puerta que da paso a un túnel cuyo final es el reflejo de su casa. Aquí se encuentran sus padres y vecinos, o mejor dicho, sus otros-padres y otros-vecinos, que se comportan de un modo más amable con ella, dándola mejor comida y prestándola mucha más atención.

La historia está contada en tercera persona, describiendo los actos y sentimientos de la niña sin contar exactamente lo que piensa. De modo que vamos acompañándola durante su recorrido en su otra-casa sin saber exactamente qué es lo que va a pasar a continuación. Todo ello acompañado de las geniales ilustraciones de Dave McKean, con su estética más bien tétrica, muy chulas.

En general es un libro bastante inglés. Sus personajes inquietantes y extraños, que no sabes por dónde te van a salir; su atmósfera oscura, opresiva, cubierta de niebla y frío; un gato escuálido que habla entre ronroneo y ronroneo en los descuidados jardines de una gran mansión laberíntica; la niña ignorada que se traslada al mundo perfecto pero distorsionado, donde la oscuridad convive con el caos. Y por supuesto, una bruja.

Con todo esto, Gaiman consigue un suspense y un ritmo que hace que no te despegues del libro, aún siendo adulto.