Autor: Stephen
King
Título
original: Pet Sematary
Editorial:
Debolsillo, 2004
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788497930994
Páginas: 488
Vamos con
un clásico de King (que para no ser de mis autores favoritos, llevo una temporada
que le estoy visitando relativamente bastante).
Tenemos a
la típica familia americana de matrimonio y dos hijos pequeños, los Creed,
recién mudados a otra localidad diferente a la suya, todo un cambio ya que van
a parar a pleno bosque, el típico espacio perfecto para relajarse sin apenas
gente y que los críos crezcan de manera saludable… si no fuera porque se
encuentran súper cerca de una carretera de lo más transitada. Y de un
cementerio de animales de lo más curioso.
Creo que
al menos todo el mundo ha escuchado hablar de la película, sobretodo porque
hace unos meses tuvimos un remake (que, lo siento, no supera a la original),
así que más o menos sabemos de qué va el panorama.
Diría que
es una de las novelas que más me ha gustado de King, con diferencia, además es
una historia que nos da qué pensar y nos deja un dilema moral muy interesante:
¿cómo actuaría yo en este caso? ¿Actuaría?
Tenemos
tres bloques bastante claros en cuanto a estructura:
En el
primero nos adentramos en el meollo, conocemos los alrededores no-tan-idílicos
pero súper intrigantes, además nos presentan tanto a los personajes principales
como a los lugareños que nos darán algunas píldoras muy bien aprovechadas en
cuanto a tensión y escenas míticas.
En el
segundo, el gato, donde empieza de verdad la chicha y donde gana tensión todo
de manera brutal, haciendo al lector esa advertencia no escrita de “eh, que
allá vamos, prepárese usted”. Y acierta muchísimo.
En el
tercero, el niño, el drama, el dilema moral de la historia y ese pequeño –o
gran- cambio en los personajes en cuanto a carácter, teniendo en cuenta ciertos
flashbacks que nos van dejando de vez en cuando y es aquí donde de verdad son
relevantes. El colofón.
Lleno de
escenas míticas, plagadas de tensión y momentazos de terror clásico, es un
libro que aún conociendo la película con antelación me ha parecido súper
disfrutable; además de una muy buena adaptación, debo decir, que no siempre
pasa.
Un clásico
de la literatura (y repito: del cine) de terror que además ha envejecido muy
bien y sigue siendo un gustazo visitar.