
Título: Citas en el más allá
Autor: Kimberly Raye
Título original: Dead End Dating
Editorial: Nabla Ediciones, 2008
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788492461059
Páginas: 304
El chick-lit es un género que me gusta mucho, sobretodo lo leo en
verano, ya que suelen ser lecturas frescas, rápidas y divertidas.
Hoy vengo con este, con vampiros, lobos y demás seres de por
medio.
Lil Marchette es nuestra protagonista, aparentemente es la típica
rubia pija, una chalada por la moda a la que le encanta el rosa y darse rayos
UVA. Sólo en apariencia, ya que ella se dedica a ayudar a los demás.
En contra de lo que su madre querría, ha montado una empresa de
citas. Hasta aquí todo normal. Dicha empresa organiza citas para humanos,
vampiros y licántropos (entre otros seres)… y es que Lil es una vampiresa de
nacimiento, de las mejores familias, pero soltera y sin ganas de buscar en el
mercado.
Por otro lado, un peligroso asesino en serie ha matado a varias
mujeres a través de empresas como la de Lil: concertaba una cita y adiós muy
buenas con la afortunada.
Así, aparece Ty (al fin y al cabo, sí hay algo que merece la pena
en el mercado). Es el policía cañón que lleva el caso. También es un vampiro…
creado.
De más está decir que saltan chispas entre ambos, pero nada de
ponerlo en bandeja, la torpeza de la chica nos deja situaciones realmente
divertidas que nos arrancarán más de una sonrisa. Eso sí, nada de historia de
amor romanticona, algún punto casi sexual, tira-y-afloja cañeros y poco más.
De entrada, la empresa (Citas en el más allá) no es que vaya para
tirar cohetes, pues no hay mucha gente registrada. Es obvio que solo puede
emparejar a personajes de igual condición, humanos con humanos, vampiros con
vampiros, etc. Pero claro, todavía no tiene suficientes usuarios, así que hay
que apañárselas como una buenamente pueda.
En fin, no es el libro del año, pero sí es muy divertido. La
historia del asesino no es lo más importante de la trama, ni de lejos, sino que
se centra más en cómo la familia de Lil pretende emparejarla con vampiros pijos
e insoportables en contra de su voluntad o en las meteduras de pata de la chica
en el trabajo.
Muy entretenido para pasar un buen rato y oxigenar el cerebro de
lecturas más densas.
El único pero que le pongo, es que es una saga… ¡no más sagas! Por
favor, ¡más libros autoconclusivos!
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