Autor:
Juan Muñoz Martín
Editorial:
SM, 2005
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788434888289
Páginas:
138
Ya
sabréis por aquí que soy muy Barco de Vapor. De hecho siempre que traigo alguna
reseña de esta serie lo comento. Me encantaba y me encanta.
Recuerdo
la primera vez que leí El Pirata Garrapata, estaba en el cole, en 4º, y me lo
pasé pipa con este libro, de hecho es uno de los que siempre me vienen a la
memoria (junto con Las Brujas o Fray Perico y su borrico) cuando sale el tema
de libros de la infancia...
El
caso es que aquí Garrapata tiene ya forma de saga y este es nada menos que el
décimo libro. Tengo que ponerme mucho al día.
El
Pirata Garrapata viene de Gran Bretaña, junto con su peculiar tripulación y su
combo de parche, garfio y pata de palo. Si ya en el primer libro disfrutamos de
sus aventuras, en este no iba a ser menos.
Obviamente,
al quedarme loca sabiendo que este era el décimo libro, me he informado de cómo
han acabado ahí (tengo alguno más de los anteriores, así que los leeré también,
ya los traeré por estos lares); el caso es que acabaron en un túnel del tiempo
que les ha ido llevando por lugares en los que acontecían hechos históricos muy
importantes… Y el caso es que acabaron en este túnel en busca de Floripondia,
la media naranja de Garrapata.
Creo
que es todo un acierto por parte del autor introducir a los críos en
determinados momentos de la historia de esta manera.
En
esta ocasión, han ido a parar al año 246 a. d. C, en plena construcción de la
Gran Muralla China… y también la época en la que gobernaba el terrible
emperador Shi Hoang Ti, famoso por instaurar importantes reformas, para bien y
para mal.
Así
que veremos cómo se enfrentan –por decir algo- a este emperador, no sin dejar
de lado la búsqueda de la pobre Floripondia, a la que, nuevamente, solo
consiguen ver de lejos… y obviamente, continúan metiéndose en líos de lo más
rocambolescos.
Si por
algo me gustaba el primer libro, era por la forma de narrar la historia, pero
sobretodo recuerdo sus diálogos: te partías de risa. Es más, puedo decir que me
siguen pareciendo graciosísimos, pues no cae en el humor chorra o infantil
(aunque sí tengo que decir que me parece muy Martes y Trece).
También
me ha parecido muy original la forma en que los personajes traspasan la barrera
que separa al lector de la historia, haciendo referencia a anécdotas pasadas en
libros anteriores, donde los ellos mismos nos citan las páginas en las que
ocurrieron o se refieren al autor y a su manera de plantear ciertos conflictos.
Un
libro que, aún siendo infantil, me ha hecho volver a esa época, con una sonrisa
en la boca y una interesante manera de transmitir determinados hechos a las
siguientes generaciones, sin dejar de lado ese toque tan personal que me
cautivó en su día.
Frase:
En China siempre ha habido muchos chinos. Sus ojos rasgados, su pelo negro y
nada ensortijado, su no excesiva estatura y su laboriosidad son sus
características esenciales.