Autor:
Manuel Rivas
Editorial:
Punto de Lectura, 2014
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788466318440
Páginas:
176
Una
temática que me tiene ganada a la hora de elegir una novela es la de la Guerra
Civil Española, siempre hace que se me active el chip para querer leer el libro
en cuestión.
El que
traigo hoy en concreto, lo conocí gracias a un club de lectura de la web donde
colaboro desde hace años (Sopa de Libros, un poquito de spam, venga).
Novela
ganadora del Premio de la Crítica Española, el Premio de la Asociación de
Escritores e Lengua Gallega, el Premio Arzobispo Juan de San Clemente y el
Premio 50 aniversario se la sección belga de Amnistía Internacional en 2001.
Ahí es
nada (aunque en general no soy muy fan de los premios).
Estamos
en el verano de 1936, en la cárcel de Santiago de Compostela -como digo, en
plena Guerra-, donde un pintor dibuja el Pórtico de la Gloria con un lápiz de
carpintero y donde, a su vez, se reflejan los rostros de sus compañeros
mientras su futuro asesino, un guardián, lo observa embelesado.
Se va
tejiendo poco a poco una historia llena de metáforas y personajes, cada uno con
sus propios pensamientos y su verdad
Me
llamó la atención la forma de narrar la historia, cambiando el narrador sin
aviso de ningún tipo (literalmente), al igual que me sorprendió la ausencia de
guiones u otros signos a la hora de acoplar los diálogos, que no son pocos. De
hecho me costó bastante acostumbrarme, sobretodo al tema de los diálogos, no sé
si por torpeza (es probable).
Quizá
sea el único “pero” que le ponga a la novela, pues me ralentizó bastante su
lectura.
Esta
es una historia donde se dan la mano por un lado la realidad de entonces,
cruda, cruel, oscura; por otro lado hay ciertos tintes fantásticos, muy leves,
que le dan un aire especial a la historia, creo que es un detalle muy acertado.
Un
libro que me gustó, aunque como he comentado, me costó leerlo de manera fluida,
pero igualmente me sirvió para conocer al autor y animarme a leer algo más de
su obra.
Por
último, tenemos adaptación, del año 2003 y dirigida por Antón Reixa, aunque no
me pareció un peliculón sí me gustó bastante y creo que da buen resultado.
Frase:
Lo único bueno que tienen las fronteras son los pasos clandestinos.