Autor:
Sofia Fedórchenko
Título
original: ---
Editorial:
Hermida Editores, 2012
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788494015915
Páginas:
136
Hoy,
traigo el primero de una trilogía de testimonios.
Sí,
lectura cruda.
Fedórchenko
era una enfermera rusa que sirvió a su pueblo durante la Primera Guerra
Mundial.
Entre
cura y cura –como el que dice-, fue recogiendo testimonios y conversaciones de
soldados y demás personal
Una
carnicería que duró cuatro años de horror, destrucción y desolación. Desde el
bando que se mirase.
En
este caso, estamos viviendo todo desde el Ejército Ruso, donde de
aproximadamente quince millones de soldados, se quedaron más de dos por el
camino; y en muchas ocasiones, los que sobrevivieron hubieran preferido no
hacerlo.
Mayormente
provenían de la Rusia rural, aunque había de todo, ya que al final hubo de
tirar de todos sitios porque “se necesitaba” gente.
Nuestra
enfermera recogió las historias contadas por las voces de esta Guerra, sin que
ellos mismos lo supieran, y fue recopilando toda la información en un libro que
llamó “El pueblo en la guerra”, que vio la luz directamente en 1917 pero no ha
sido publicado en castellano hasta que esta editorial lo ha hecho. Con lo cual,
tenemos toda una joya que hace quedar patente todas estas barbaridades y
sufrimiento que arrasaron Europa hace sólo cien años.
En una
breve introducción, nos sitúan en la historia, en cómo estaban las cosas y lo
que estaba pasando en las altas esferas, para entender un poco lo que va a
venir… por decirlo de alguna forma.
En
estas páginas, se recogen también cancioncillas y poemas que la enfermera
memorizó; nos hablan de los partícipes de esta salvajada, de lo que hacían antes
(brevemente), de lo que hicieron durante, lo que pensaban, cómo veían a los
jefes y altos cargos. Vemos desde el burladero cómo se pierde la moral y los
valores, unas veces si querer, otras “de perdidos, al río”, algunos lo cuentan
como una anécdota cualquiera, otros como lo que es: algo horrible; pero se
sienten peor porque sabiendo que lo era, aún así participaron.
Matanzas
en el campo de batalla y fuera de él, en el bosque, en la carretera, en
solitario; violaciones de igual modo, independientemente de la edad de la
pobrecilla a la que le tocara; robos, en ocasiones más patéticos que
malintencionados –que ya es-…
Y
mientras esta valiente, recogiendo todo esto y plasmándolo en tan pocas
páginas, casi como un diario, pero de manera tan cercana que pone los pelos de
punta, pues no hay ningún tipo de floritura o narración como tal: son
testimonios a diestro y siniestro, unos ocupan apenas tres renglones, otros,
media página. Todos anónimos.
Un
libro que me ha gustado mucho leer, aún siendo super duro, además parece que de
la Primera Guerra Mundial no hay tanto; si es cierto que duró poco y los nazis
dan para mucho, pero lo dicho.
Lo he
pasado fatal, realmente se revuelven las tripas conociendo determinadas
historias, pero de verdad, es necesario hacerlo, aunque vengan con esta
sinceridad tan insoportable. Porque lo peor es que es real, por eso duele más.
Queda
recomendadísimo, me ha encantado.
Frase:
Estuve en el foco de los acontecimientos, participé en ofensivas y retiradas,
presencié victorias y derrotas. Todo era igual de horroroso e irremediable […].
Trabajaba, en todo reparaba, todo lo oía, todo lo compartía con los demás.