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miércoles, 3 de junio de 2020

El camino de baldosas amarillas



Título: El camino de baldosas amarillas
Autor: Juan de Dios Garduño
Editorial: Tyrannosaurus Books, 2012
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788415104704
Páginas: 192


Hacía un montón que leí al autor por primera vez y la verdad es que me gustó bastante su forma de narrar, como comenté por aquí en su día.
Llevaba con este en la estantería un montón de tiempo, así que le tocó turno.

Nos vamos a la España profunda, tras la Guerra Civil, donde da comienzo la novela con una escena que me puso los pelos de punta (quien la haya leído, recordará a los señores de La Benemérita)… y acto seguido, vamos con nuestro protagonista, Torcuato, camino de Valladolid, nada menos que al manicomio.
Y es que, tras cierto incidente –buenísima esta parte-, unas voces en su cabeza le dicen que “debe matar”.

Si ya de por sí la post-guerra era una época especialmente complicada, ojo con los manicomios y demás espacios de este tipo por entonces.
La verdad es que los sanatorios mentales siempre ha sido algo que me ha dado especial mal rollo, de toda la vida, si bien son historias que me fascinan, a la vez hacen que se me ponga ese peculiar nudito de acojone en el estómago, sintiendo una tensión constante. Rarezas.

Bueno, pues el autor además lo adereza en cierta forma, sobretodo llegando hacia el final… aunque tengo que decir que ese girito con cierto personaje me ha sobrado, pues la historia ya de por sí tiene una atmósfera espectacular y perfecta.

Salvo esto último que he comentado, que es pura opinión personal, el libro me ha gustado mucho y no puedo hacer más que recomendarlo.

Tenemos personajes, literalmente, de todo tipo, que acompañan a la perfección la ambientación lúgubre, precaria y decadente, a su vez muy bien conseguida, siendo bastante fácil adentrarse y pasear entre esos muros, viendo lo que el autor nos cuenta, aún sin deshacerse en detalles en muchas ocasiones. Nos deja escenas especialmente escabrosas, que nos dan que pensar si cosas así han ocurrido en la realidad o no… y desde luego preferimos apartar a un lado nuestras elucubraciones, porque la posible respuesta da más miedo que el sitio en sí.

Una historia que ventilarse en una o dos tardes, que va al grano y en ocasiones te golpea como una bofetada.
Garduño es un exponente en el género de terror nacional y un autor al que desde luego merece la pena leer.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Y pese a todo...

Título: Y pese a todo…
Autor: Juan de Dios Garduño
Editorial: Dolmen, 2010
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788493814311
Páginas: 244


Ya en la portada, reza una frase de mi querido Somoza, que dice lo siguiente:
“Es de celebrar que en España esté destacando, tanto en novela como en cine, una nueva generación de especialistas en terror y fantasía, y Juan de Dios Garduño es uno de ellos.”

Pues sí, la verdad es que le doy la razón.

Cuando comenzamos a leer, realmente te ves enfrascado en un “Soy Leyenda” ambientado en Bangor, Maine –un guiño a Stephen King-; sin embargo no es más que eso: otro guiño más de los que Garduño va dejando en su libro, donde de hecho uno de los protagonistas hace referencia al propio Neville. Es entonces a partir del capítulo trece, cuando pega un giro que nos deja descolocados hasta llegar al final, sin dejarnos apenas respirar.

La novela la cuenta un narrador en tercera persona, que divide esta historia en capítulos cortos, intercalando la historia de Peter y Patrick, dos amigos de la infancia que ya no son tan amigos debido a un par de detalles escabrosos que tampoco tienen un significado importante en la historia, salvo eso, rencillas entre ambos.
Cada uno acoraza su vivienda como cree conveniente, cavando zanjas, colocando alambradas, saqueando casas o supermercados en busca de provisiones… Peter tiene una hija pequeña, Ketty. Patrick, en cambio, un perro (de nuevo Neville…), Doggy. Ellos son los únicos supervivientes a la Tercera Guerra Mundial, durante el mandato del presidente Obama en EEUU, al que no se le ocurre otra cosa que declarar la guerra a Irán, cuyos aliados serán Rusia y China, y así un país tras otro toma parte de esta barbarie. En medio de todo esto, se utilizan armas nucleares, además de virus con los que crean cepas que van acabando con toda la población… casi.
La pequeña localidad, como otras tantas, es evacuada, la gente sale en autobuses, a diez grados bajo cero y a duras penas, entre la nieve. Pero no están solos.
De repente, contado con todo el detenimiento del mundo y mediante flashbacks, asistimos a esa primera bacanal, donde nos saltan los intestinos de todos y cada uno de los habitantes de Bangor, que son atacados por extrañas criaturas -¿zombies?, ¿infectados?- que se los comen tras descuartizarlos y enrollarse sus tripas al cuello mientras el lector es salpicado de sangre en cada página. Me encantan estas guarradas, qué le voy a hacer.

El autor nos mantiene enganchados, ya que al ir tomando el relevo de lo que hacen uno y otro, resulta bastante ameno; además, teniendo en cuenta que no baja la guardia en ningún momento, crea la tensión justa, impidiéndonos dejar de leer.
Otro detalle que me gustó mucho es el trato a los “albinos” –como los llaman aquí-, no son los típicos zombies tontos, lentos, que balbucean eso de “cereeeeebrooooosss” mientras arrastran una pierna roñosa y vuelven los ojos hacia atrás. Para nada, son unos cabronazos en toda regla.

A grandes rasgos, una novela escrita con un lenguaje sencillo, claro y directo, contándonos escenas bastante gore, pero nada recargadas y protagonizada por carismáticos personajes que nos brindan más de un acontecimiento realmente conmovedor.

Frase: “Y pese a todo, el mundo todavía giraba”.