Autor:
Truman Capote
Título
original: Breakfast at Tiffany’s
Editorial:
Anagrama, 2001
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788433920171
Páginas:
160
¿Quién
no conoce la película “Desayuno con diamantes”?
Es un
pedazo de clásico de principios de los 60 que viene de mano de Blake Edwards y
como casi todo el mundo sabrá, su protagonista es la carismática Audrey
Hepburn. Sin embargo, dicha adaptación no se parece especialmente al libro,
aparte de que la censura de entonces hace bastante.
Está
formado por cuatro relatos:
-Desayuno
en Tiffany’s
-Una
casa con flores
-Guitarras
de diamantes
-Un
recuerdo navideño
Con
permiso, voy a centrarme en el que da nombre a la obra, que debo admitir, es el
que me llamó a leerla.
Capote
nos sitúa en un Nueva York de lo más sofisticado, donde las mujeres son unas
interesadas y superficiales que se apoyan en los hombres básicamente para ser
mantenidas… en su mayoría.
Holly
trata de ser diferente, una chica sin pasado ajena a todo y a todos. Entre cocktail
y cocktail nos pasea al lado de sus acompañantes, de lo más variopintos y a
cual más extravagante, pero ninguno de ellos consigue retenerla, pues es la
típica chica inocente (ja) e inalcanzable, por la que todos suspiran.
“Cuando alguien te da su
confianza, siempre quedas en deuda con él”
Despreocupada
-¡si ni su gato tiene nombre!-, bastante promiscua en sus relaciones y cuya
prioridad es ser dueña de su propia vida, nuestra protagonista sueña con la
libertad eterna y con Tiffany’s, la famosa joyería neoyorkina.
Nuestro
narrador es un escritor, vecino de la chica, que vive su amor platónico en
secreto y cuyo recuerdo hace que tengamos esta historia entre las manos.
Capote
describe y perfila a la perfección la sordidez de cada escenario y el cometido
de cada personaje, de manera que parece que estemos allí mismo, junto a ellos,
babeando por Holly sin que ésta nos haga caso ni nos dedique una mísera
sonrisa.
En
general, me pareció un relato lineal, pero con una historia que merece la pena,
aunque sólo sea por lo comentado sobre las descripciones y el carisma de tu
protagonista.
Y
finalizo, cómo no, recomendando la peli, para no perder costumbres.
Frase:
Si encontrara un lugar en la vida real donde me sintiera como me siento en
Tiffany’s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato.