Autor:
Ramón del Valle-Inclán
Editorial:
Espasa, 1993
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 8423918017
Páginas:
207
Hoy,
un clásico que tenía muchas ganas de leer, pues Valle-Inclán ha sido uno de mis
escritores pendientes hasta hace nada.
Es una
obra de teatro que fue publicada inicialmente por entregas, hacia 1920, y no
fue hasta 1924 cuando se edita una versión revisada… que no se estrenará en
España hasta 1970.
Además
de ser un clásico imprescindible, es la obra que da comienzo al género del
esperpento, creado por el propio autor, dándole así un toque todavía más
personal.
Nos
presentan a Max Estrella, un personaje que me ha enamorado por completo, por su
carisma, por cómo está dibujado en la obra, por su carácter de anciano y miserable
poeta invidente.
En su
día fue conocido para bien, sin embargo ahora pasea sin oficio ni beneficio por
un Madrid, bohemio y ligeramente turbio, que es duramente criticado por el
autor… utilizando la boca de nuestro protagonista.
Se
mezclan lo trágico y lo grotesco a partes iguales, dándonos como consecuencia
momentos en que los personajes acaban desquiciados y comportándose sin tener
dos dedos de frente, como si fueran animales en más de una ocasión, definiendo
a la perfección lo que es el “esperpento” como tal.
Como
digo, tenemos una crítica social de la España de entonces, de su política y su
cultura, pues estamos en plena Restauración.
Estrella
recorre en su última noche este Madrid acompañado de su amigo Don Latino de
Híspalis –otro que tal baila-; y es que tenemos una obra que transcurre en
apenas un día, a tiempo real, lo que hace todavía más rápida y amena su lectura
(aún para los que no son muy amantes del género).
Una
novela que me ha encantado, muy divertida y que deja ver que el autor era
simplemente un genio revolucionario, por completo adelantado a su época… y que
nos ha dejado maravillas como esta, que todo el mundo debe leer.
En
honor al personaje principal, se creó “La noche de Max Estrella”, que coincide
con el Día Internacional del Teatro y a su vez con la programación de La noche
de los Teatros.
Fue
llevada al cine en 1985 por Miguel Ángel Díez, con un sublime Francisco Rabal.