Autor: Avelino
Hernández
Editorial:
Edelvives, 1998
Encuadernación:
Rústica
ISBN:
9788426327383
Páginas:
90
Me animé a
leer este libro, sinceramente, porque Walt Whitman se nombraba en el título… me
encanta el autor, así que lo dicho. De cabeza sin saber nada más.
Y ojo, que
no tiene absolutamente nada que ver con él.
Contado a
base de extractos de diarios y de estudios varios, nos cuenta cómo Whitman
conoció a Louise Waterman, cómo ésta le habló de la historia que hoy traigo y
cómo el poeta, con lágrimas en los ojos, le pide que escriba sobre ello para
que América medite. Y vaya si debería.
Tenemos un
librito que nos cuenta, en su corta extensión, de pe a pa el “problema” de
exterminación de los indios de América del Norte y la consecuente desaparición
completa del pueblo yana.
Comenzando
en California en 1848 y terminando en un epílogo en 1916, nos van contando cómo
la colonización y fiebre del oro hicieron estragos, dándonos a conocer además
al pueblo yana, indios exterminados por las necesidades humanas (ja) contra los
que se cometieron auténticas barbaridades, aparte de toda una masacre e incluso
reclusión en una mierda de reserva construida para ellos como si de animales se
tratara. Pero todo para beneficio de los colonos blancos, por supuesto.
Increíble
lo egoístas que somos muchas veces e increíble la forma en que está narrado
todo, con un sarcasmo brutal que le llega al lector como un bofetón.
La verdad
es que lo último que me esperaba era una historia sobre esta temática… y la
verdad es que me ha encantado, aunque ha sido una lectura que me ha hecho
pasarlo bastante mal y me ha dado mucho que pensar.
Lo que
pasó esta gente fue una putada con todas las letras y algo absolutamente
horrible, un genocidio del que se habla muy poco y del que se debería tener más
consciencia, porque es historia y está ahí.
Ha sido
toda una sorpresa, teniendo en cuenta que es un autor al que no conocía, además
de la ambientación y el tema que trata; me ha gustado mucho su manera de
escribir, cercana, clara, concisa y llenando las páginas de descripciones,
haciendo que viésemos el terreno que esta gente pisaba con abrumadora
facilidad.
Lo dicho,
un librito muy corto que tiene mucho dentro y al que merece la pena acercarse,
ya sólo sea por conocer esta parte de la historia un poquito.
Me ha
gustado mucho.