Autor: Tom Piccirilli
Título original: The Night Class
Editorial: La Factoría de Ideas, 2004
Encuadernación: Rústica
ISBN: 848896689X
Páginas: 234
Esta es la primera novela de Piccirilli que nos llega por aquí, que en su día fue ganadora del Stoker 2003.
En ella, Caleb regresa de sus fallidas vacaciones y descubre un brutal asesinato en la universidad… en su cuarto.
Nadie conoce a la víctima, nadie ha oído hablar de ella y sin embargo la cama y el cuarto de nuestro protagonista están salpicados de la sangre de esta chica. Esto hace despertar algo dentro del chaval, una obsesión enfermiza por resolver todo este embrollo, del que todo el mundo parece desentenderse y que a su vez será el único aliciente para salir de la monotonía de su día a día.
Día a día que viene de la mano con un profesor cabrón y excéntrico y un alumnado que pasa de todo, centrándose en cualquier cosa que no sea estudiar.
Sangre con algún punto gore, adolescentes hormonados, asesinatos, tetas… Como cualquier argumento de película ochentera que nade en este género… con la peculiaridad de que aquí los monstruos son los propios seres humanos.
El autor nos deja conocer a Caleb, detalles de un pasado oscuro con fantasmas propios de por medio, esa obsesión angustiosa que siempre lo acompaña y que acaba desembocando en la sectaria corrupción que envuelve a la universidad.
Buenísimo comienzo para esta historia que se lee del tirón (sobretodo gracias a esas pedazo de letras que se ven de lejos), un interesante thriller narrado con el peculiar estilo poético de Piccirilli, el cual a muchos nos encanta y a otros les gusta más bien poco, que transcurre en una atmósfera completamente lóbrega y malsana.
El autor nos trae una turbia novela de terror, pero completamente real, una historia que puede pasarnos a cualquiera –salvando algún que otro punto más fantástico y surrealista-, la cual queda exenta de cualquier cliché que tenga que ver con el género. Cosa que se agradece.
Hasta que llegas al final y ves que no, que te han desmoronado todo el contenido del libro en los dos últimos capítulos (y entonces te mosqueas, al menos en mi caso).
Empieza realmente bien, creando tensión y ganas de seguir leyendo; de hecho los capítulos terminan casi siempre en el punto fuerte, con lo que es un no parar constante. Y sin embargo no es de lo mejor que ha escrito (por mucho que tenga un Stoker), ya que al final no quedan más que cabos sueltos. No resuelve nada, no se centra en lo que realmente el lector quiere saber ni contesta a ninguna de las inevitables preguntas que a éste le surgen.
Como decía, como cualquier película de terror de entonces, pero de las que te dejan con cara de imbécil al acabar.
Lo salvo por el resto del contenido, que es bastante decente.