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miércoles, 21 de marzo de 2012

Clase nocturna

Título: Clase nocturna
Autor: Tom Piccirilli
Título original: The Night Class
Editorial: La Factoría de Ideas, 2004
Encuadernación: Rústica
ISBN: 848896689X
Páginas: 234


Esta es la primera novela de Piccirilli que nos llega por aquí, que en su día fue ganadora del Stoker 2003.

En ella, Caleb regresa de sus fallidas vacaciones y descubre un brutal asesinato en la universidad… en su cuarto.
Nadie conoce a la víctima, nadie ha oído hablar de ella y sin embargo la cama y el cuarto de nuestro protagonista están salpicados de la sangre de esta chica. Esto hace despertar algo dentro del chaval, una obsesión enfermiza por resolver todo este embrollo, del que todo el mundo parece desentenderse y que a su vez será el único aliciente para salir de la monotonía de su día a día.
Día a día que viene de la mano con un profesor cabrón y excéntrico y un alumnado que pasa de todo, centrándose en cualquier cosa que no sea estudiar.
Sangre con algún punto gore, adolescentes hormonados, asesinatos, tetas… Como cualquier argumento de película ochentera que nade en este género… con la peculiaridad de que aquí los monstruos son los propios seres humanos.
El autor nos deja conocer a Caleb, detalles de un pasado oscuro con fantasmas propios de por medio, esa obsesión angustiosa que siempre lo acompaña y que acaba desembocando en la sectaria corrupción que envuelve a la universidad.

Buenísimo comienzo para esta historia que se lee del tirón (sobretodo gracias a esas pedazo de letras que se ven de lejos), un interesante thriller narrado con el peculiar estilo poético de Piccirilli, el cual a muchos nos encanta y a otros les gusta más bien poco, que transcurre en una atmósfera completamente lóbrega y malsana.

El autor nos trae una turbia novela de terror, pero completamente real, una historia que puede pasarnos a cualquiera –salvando algún que otro punto más fantástico y surrealista-, la cual queda exenta de cualquier cliché que tenga que ver con el género. Cosa que se agradece.
Hasta que llegas al final y ves que no, que te han desmoronado todo el contenido del libro en los dos últimos capítulos (y entonces te mosqueas, al menos en mi caso).
Empieza realmente bien, creando tensión y ganas de seguir leyendo; de hecho los capítulos terminan casi siempre en el punto fuerte, con lo que es un no parar constante. Y sin embargo no es de lo mejor que ha escrito (por mucho que tenga un Stoker), ya que al final no quedan más que cabos sueltos. No resuelve nada, no se centra en lo que realmente el lector quiere saber ni contesta a ninguna de las inevitables preguntas que a éste le surgen.

Como decía, como cualquier película de terror de entonces, pero de las que te dejan con cara de imbécil al acabar.
Lo salvo por el resto del contenido, que es bastante decente.

martes, 23 de agosto de 2011

El espectáculo del vampiro

Título: El espectáculo del vampiro
Autor: Richard Laymon
Título original: The travelling vampire show
Editorial: La Factoría de Ideas, 2009
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788498004274
Páginas: 380


Interesantísima novela, merecedora en 2001 nada menos que de un Stoker, año en el que su autor falleció dejando una gran ausencia en el terror literario.
Laymon nos renta una historia terrorífica sobre vampiros, con carnaza de la buena, y a la vez plagada de ternura, enseñándonos el valor de la amistad con un regustillo de serie B.
Nos encontramos en un pueblo estadounidense en los años sesenta. El espectáculo ambulante del vampiro causa una gran conmoción en los habitantes, pues tan sólo se mantendrá allí durante una noche. Y el lugar donde se encuentra es el llano Janks; lugar al cual envuelve una siniestra historia y cuya primera visita concede un momento importante de pánico.

La novela transcurre en veinticuatro horas, lo cual hace que se lea en un suspiro.
El protagonista nos narra, de forma clara, concisa y desde su perspectiva, escenas escalofriantes, momentos crudos y grotescos en los que se mastica y huele el mal rollo, haciendo que el lector se introduzca paulatinamente en una atmósfera inquietante, en la que el terror se origina en lo cotidiano, resultando así más real.
En general la trama es lineal, tiene algún salto temporal que es de agradecer, ya que se informa de hechos pasados que pueden ser de interés para el lector sin hacer que se desvíe de la historia propiamente dicha.

En cuanto a los personajes principales, que el autor perfila de manera impecable dejándonos cotillear en sus pensamientos de manera truculenta, tenemos a tres amigos de dieciséis años: Dwight, el protagonista de padres estrictos, al que vemos descubrir el sexo de manera natural, con pelos y señales; Rusty, el amigo bocazas, un tanto cobarde, al que gustosamente golpearíamos en más de una ocasión; y Frances/Slim, la parte femenina de este trío, cuyo nombre varía dependiendo del libro que esté leyéndose en ese momento.
Decir que durante toda la novela, son las mujeres las valientes, las de carácter decisivo y que marcan las pautas.

Como acotación, comentar que aunque la historia mantiene al lector en vilo en todo momento, puede decirse que hasta bastante avanzada la lectura no aparece nada que tenga que ver con el vampiro… de modo que nadie se espere una novela puramente de este género, porque no lo es.
El verdadero espectáculo se nos relata en las últimas páginas de manera frenética, lo cual no quiere decir que sea torpe o atropellada, sino todo lo contrario, llegando el terror y el gore de manera sustanciosa, haciendo al lector que acabe sucio y ensangrentado.

De una cosa no hay duda: Laymon entretiene, asusta y pervierte. Y eso nos encanta.