Autor:
Federico García Lorca
Editorial:
Cátedra, 2005
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788437608990
Páginas: 304
Vuelvo con
teatro por aquí, esta vez con una obra de Lorca –creo- poco conocida y que me
sorprendió bastante.
Básicamente
me animé a leerlo porque no tenía ni idea de su existencia hasta que me topé
con él en la librería, con un lote de libros de teatro que compré para
abastecer estanterías en su día.
Un
sorpresón.
Tenemos
una tragicomedia de manos del autor de uno de mis libros favoritos (Bodas de
sangre), escrita allá en 1933.
En esta
obra, tenemos a un hombre de edad ya bastante avanzada –Perlimplin- que se
enamora de la jovencísima Belisa (una petarrrrda), la hija de su vecina, con la
que acaba casándose por conveniencia… pero no todo es tan bonito como pinta en
un inicio, para ninguno de los dos.
El caso es
que aquí mete mano todo Dios, pues la que da la deslumbrante idea es la
sirvienta de este señor, Marcolfa (me dio la risa durante las primeras páginas
cada vez que leía el nombre), que le convence para que hable con la madre de
Belisa y apañe todo el embolado en el que se meten. Que no es moco de pavo,
pues se lía parda en un abrir y cerrar de ojos.
Se
describe como “Aleluya erótica en cuatro cuadros y un prólogo”, y la verdad es
que el planteamiento no es ni especialmente innovador ni nada del otro mundo,
pero teniendo en cuenta la época sí tiene partes bastante picantonas que
incluso pudieron ser escandalosas en su momento. Es más, me sorprendió mucho.
De lectura
bastante fluida, no cuesta nada seguirlo ni entenderlo, sólo el hecho de estar
leyendo teatro, que es un formato que no le cuaja a todo el mundo y muchas
veces no se lee por pereza o “porque preferimos verlo en directo” (sí, yo
también lo prefiero), pero ojo, que nos perdemos historias de lo más curioso.
Y encima
ese SUER FINAL tan de Lorca, por favor, me encanta. No me esperaba en absoluto
ese giro que me dejó con la boca abierta.
No os
dejéis guiar por el título (que aún no sé qué pensar sobre él, por cierto), y
dadle una oportunidad a la historia. Merece mucho la pena.