Autor: Patricia
Highsmith
Título
original: A clock ticks at Christmas
Editorial:
Plaza & Janés, 1999
ISBN:
9788401570643
Páginas:
112
Tenía
ganas de volver a leer algo de esta mujer, que ya hace tiempo que caté su
“Pequeños cuentos misóginos”, así que me vino estupendo que saliera elegido en
un club de lectura las pasadas Navidades.
Tenemos
una primera historia, con un matrimonio como –más o menos- protagonista, donde
ella viene de familia rica y él de rango más humilde, es algo bastante
importante a tener en cuenta para comprender la forma de pensar y actuar de
cada uno de ellos, es algo que nos expone la autora y en lo que hace hincapié.
Durante
sus derrochadoras compras navideñas, la mujer conoce a un niño que pide limosna
y no duda en dársela, además de invitarle a su casa… El caso es que la cosa va
a más y acaban faltando objetos de importancia, más para su marido que para
ella.
Bien, el
planteamiento me parece correcto, pero el desarrollo y forma de actuar de los
personajes es más absurdo imposible; no he empatizado en absoluto, muchísimo
menos con la parte femenina, que me ha parecido súper imbécil.
En la
segunda historia, otro matrimonio de clase alta, donde en esta ocasión, la
mujer tiene como hobbie (por así decirlo) mantener a sus antiguas mascotas, ya
fallecidas, disecadas en el jardín, colocaditas todas ellas como si estuvieran
vivitas y coleando.
Este me ha
hecho muchísima gracia, es un relato plagado de ironía y humor negro con un
desenlace muy original, que me ha hecho esbozar una sonrisa solo de
imaginármelo.
Si bien me
han parecido ambos relatos bastante reguleros, el segundo nos deja un punto
divertido y muy irónico que me hace recomendar el libro, aunque solo sea por
este.
La verdad
es que se lee en dos tardes, así que era perfecto teniendo en cuenta que por
esas fechas no tenemos mucho tiempo libre y demás.
Es una
autora que volveré a leer, tengo pendiente su Mr. Ripley en la estantería, así
que tarde o temprano caerá.