Título:
La chica de al lado
Autor: Jack Ketchum
Título original: The girl next door
Editorial:
La Factoría de Ideas, 2006
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 8498002435
Páginas:
315
Vengo
con una reseña de un libro cuya historia no es apta para todo público ni
estómago (e imagino que ya con este comentario unos cuantos descartan su
lectura), sin embargo me ha fascinado de principio a fin.
Una
historia realmente dura, cruel y muy bestia en determinadas ocasiones; pocas
veces he parado de leer un libro para “darme un respiro” y con este me ha
pasado un par de ellas… ojo, es una sensación que me encanta, pues cuando la
historia me hace sentir determinadas cosas –ya sea rabia, alegría, tristeza o
lo que sea- es muy muy de agradecer al autor.
Lo que
más me ha impactado es que se trata de un hecho real.
Estamos
en los años 50, en Estados Unidos, en una pequeña ciudad que pasa sin pena ni
gloria, pues tampoco tiene realmente importancia. La típica población con
casitas unifamiliares, con su jardín impoluto, sus barbacoas de vecinos y sus
niños mamones; es uno de ellos, David, el que nos relata todo el suceso.
Meg y
Susan son dos hermanas que han ido a parar a casa de los Chandler, ambas
huérfanas y la más pequeña (Susan) lisiada por un accidente, las dos jóvenes
están a cargo de su tía Ruth y conviven con ella y sus tres hijos (al loro con
ellos). Los risueños e inocentes niños (ejem) quedan como todo hijo de vecino
para jugar o pasar la tarde haciendo lo que sea, lo “típico” en adolescentes
hormonados, vaya, ven revistas porno y hablan de tetas, fuman para creerse
mayores, roban chocolatinas en la tienda del pueblo… y juegan al Juego.
El
Juego consiste en dos equipos: uno lo forma el comando, formado por sólo una
persona; el resto son los soldados. Si cogían al comando, éste era amordazado y
atado y podían hacer con él lo que quisieran durante todo el día –el tiempo que
duraba la captura-. El comando nunca gana.
Pero
ahora ya no son tan críos, el Juego es diferente, más violento, con más mala
leche, donde incluso puede llegarse a perder toda ética y moral. Así que por
unanimidad (ejem, de nuevo) se decide meter a Meg en el Juego… y qué mejor
escenario que un cubículo construido como refugio de guerra en el sótano de la
familia Chandler.
En
este caso viene al pelo esa frase de “la realidad supera a la ficción”, ya que
lo más escalofriante es que son sucesos, como dije antes, ocurridos de verdad;
sorprende realmente hasta dónde puede llegar la crueldad humana, que en este
caso nos ofrece todo un espectáculo.
“No la
va a creer. No va a hacer nada. Los polis hablan, pero nunca hacen nada por
ayudarte.”
La
narración mantiene al lector con el corazón en un puño casi desde las primeras
páginas, es un libro realmente fácil de leer, por la forma en que está escrito
y porque Ketchum tiene la habilidad de mantener tensión durante todo el relato,
sin dejar respiro.
Hay
dos películas basadas en este hecho, una de ellas (La chica de al lado (Jack
Ketchum’s girl next door), 2007) directamente en este libro; la otra (An
american crime, 2007) en lo ocurrido directamente décadas atrás; he visto esta
segunda y me encantó, cualquier peli que protagonice Ellen Page es digna de
ver.
Sobre
el suceso podemos encontrar información en Internet, leí un poquito para
comparar libro y película y quedé anonadada, pues como ya dije unas líneas más
arriba, una vez más la realidad se supera con creces.
Y es
que la historia de Sylvia Likens, aunque cruda, merece no ser olvidada.
Frase:
“Que le den, pensé. A ver adónde nos lleva todo esto.
A
donde nos llevó fue al sótano.”