Autor:
Carlos Sisí
Editorial:
Dolmen, 2009
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788493599393
Páginas:
268
Me
encanta el género de terror, todo lo relacionado con ello, me apasiona de
siempre… y cómo no, los zombies, me pierden, incluso las pelis (por cutres que
sean, sí).
Hoy
vengo con una historia sobre muertos vivientes, afincada en España, más
concretamente en Málaga, así que muchos de los sitios en que transcurre la
acción son fácilmente reconocibles.
Estamos
en plena catástrofe mundial, los zombies inundan cada calle y recoveco, pero
sin embargo, una pequeña resistencia sobrevive, como buenamente puede,
repartida en diferentes puntos de la ciudad.
Tenemos
a Isabel, que reside en un ático en la Plaza de la Merced, desde donde arroja
panfletos en los que pide ayuda.
Por
otro lado, está el campamento de Carranque, donde aproximadamente una treintena
de supervivientes se han refugiado, ahí tienen un pequeño arsenal de armas y
víveres, pero claro, no les durarán eternamente, cosa que les llena de
inseguridad por dentro, pues no saben cuánto más durara la pandemia.
Además
está el Padre Isidro, el único que puede caminar entre los muertos sin que
estos se inmuten o quieran devorarlo… ¿por qué? Es un misterio, ni él mismo lo
sabe. Sin embargo, sí sabe dónde dirigirse, lo lleva escrito en una nota que ha
encontrado.
Ya al
ver la portada podemos hacernos una idea de lo que vamos a encontrar en su
interior, sangre, violencia, una historia de zombies con buen ritmo, donde sus
personajes se perfilan bastante bien, haciéndose realmente cercanos y
dejándonos momentos de todo tipo.
Si hay
que ponerle alguna pega, me decanto por las descripciones, que se hacen un
pelín repetitivas, pero salvo eso, tenemos un libro bastante entretenido, que
se lee del tirón y nos deja con ganas (muchas) de saber qué ocurre en la
segunda parte.
Así
pues, a por ella.
Frase:
¿Has estado alguna vez en el cementerio? (…) Yo sí, ve algún día, si sacas
cojones. Ve algún día y agudiza el oído. Túmbate sobre una de esas losas y
escucha… (…) Algunos están vivos. En sus tumbas.




















