Título:
Imágenes en acción
Autor: Terry Pratchett
Título original: Moving Pictures
Editorial:
Debolsillo, 2003
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN: 9788497597630
Páginas:
384
Mundodisco
10
Novela
independiente
Los
que paséis normalmente por aquí, sabréis que Terry Pratchett es uno de mis
autores favoritos… y su famosa Mundodisco es una saga que me encanta.
Así
que vamos con su décima novela, esta vez una independiente; y esta vez, de las
mías: de cine.
Nuestra
historia comienza en una playita del Marc Circular, donde presenciamos una
muerte: la de un anciano. Sin embargo no era un anciano cualquiera, era el
último guardián de una tradición arcana que ha de mantener en su sitio a las
criaturas espeluznantes que pueblan las Dimensiones Mazmorra. Monstruos con
enormes tentáculos.
A su
vez, algo ha revolucionado la ciudad de Ankh-Morpork, todos andan como locos
porque Holy Wood está en auge y no dejan de producir imágenes en acción que
mantienen a los espectadores pegados a la pantalla mientras comen pajaritos.
Es en
medio de todo esto, cuando una IDEA se cuela en Mundodisco. Y ahí la liaron.
Pratchett
nos brinda en esta ocasión todo un homenaje al cine clásico, reconoceremos
logos como el de Paramount (por decir uno), cantaremos bajo la lluvia,
tararearemos con enanos en una mina, visitaremos Casablanca, sabremos lo que se
llevó el viento, huiremos de los monstruos que pisotean ciudades y de los que
suben a lo alto de una torre para rugir desde arriba… ¡y hay incluso una
mención especial a los mitos de Cthulhu!
Aparte
de todo el embrollo, en el que por primera vez –de todo lo que llevo leído de
esta saga- el argumento no es lo más importante, pues se centra mayormente en
el sinfín de guiños, tenemos la primera aparición de Gaspode, el Perro
Maravilla, un personaje graciosísimo que nos deja muy buenos momentos y
diálogos, muchos de ellos en un pata-a-pata con otro chucho, pero uno de raza
que además es la mar de inteligente y elegante: Laddie.
También
tenemos a Ruina, otro individuo que pasea por las calles de Ankh vendiendo de
todo pero cambia las tornas en esta historia. Me ha encantado reencontrarme con
él.
El
único “pero” que le pongo es que si llega a manos del lector que no ve o no es
aficionado al cine, se queda en una novela normalita, tirando a floja; por
suerte soy toda una friki y tengo mi venita cinéfila palpitando, así que me lo
he pasado como una enana cazando y buscando homenajes al séptimo arte.
Ni qué
decir tiene, que todo está narrado con ese toque especial del autor, con su
humor característico, sus brillantes diálogos y sus situaciones
desconcertantes; una parodia muy maja sobre este mundillo, la ambición por ser
conocido o las consecuencias de ello mismo.
Una
novela súper divertida llena de referencias y genialidades.
Frase:
La vida entera es como ver una película. Lo que pasa es que siempre parece como
si hubieras llegado diez minutos después de que empezara, y nadie te cuenta de
qué va, de manera que lo tienes que ir averiguando todo sobre la marcha, a
medida que la ves. / Y nunca, nunca, tienes ocasión de quedarte en el asiento
para el segundo pase.