Autor:
Xisela López
Editorial:
Espasa, 2014
Encuadernación:
Rústica
ISBN: 9788467040500
Páginas:
148
“Una
historia de amor escondida en 704 mensajes”.
Esto
es lo que venía escrito en la portada y debo decir que es tal cual.
Este
libro lo había visto reseñado en varios blogs en su día y de hecho lo tenía
apuntado en mi lista (que es literalmente un cuaderno) de lecturas pendientes.
Así que cuando lo vi en una visita a la librería de segunda mano, no me lo
pensé y lo traje conmigo.
El
caso es que me puse a ojearlo en el bus, de camino a casa, y cuando llegué a mi
parada me había leído más de la mitad. Lo recomiendo, vaya, es de los que lees
literalmente sin darte cuenta.
La
historia empieza con un accidente de tráfico, con la agente de policía que
tiene las pertenencias de los accidentados –donde ha habido una pareja
fallecida-; la chica ve un móvil entre las cosas que, casualidad, empieza a
sonar. La sensación es de desamparo… pero cuando coge el móvil y espera a que
la llamada finalice, ve que también tenía un mensaje de minutos antes del
accidente.
El
caso es que lo lee… y después lee algunos al tuntún. Y la curiosidad la come
por dentro.
Así
que, aprovechando su guardia y las horas que le quedan por delante, decide
imprimir todos los mensajes y ordenarlos cronológicamente para saber más sobre
el dueño o la dueña del teléfono, aún con la cosa de que se está inmiscuyendo
en la vida privada de alguien.
Gracias
a su vena cotillita, somos partícipes de una historia de amor que, si bien no
me ha hecho sentirme identificada en el cómo, sí me ha parecido muy realista.
Se lee rapidísimo, ya que al ser SMS cada uno resulta obviamente corto y es
inevitable no caer en el “otro más, que total es cortito”.
La
forma de contar todo es sencilla, sin vocabulario enrevesado, resultando tan
cercana como amena, e incluso la autora nos deja un par de giros que vienen muy
bien a la trama.
Me ha
gustado mucho, no puedo hacer más que recomendarlo e invitaros a que os
sumerjáis en esta historia que, de verdad, merece la pena. Y siempre mola estar
un par de horitas leyendo con una tacita de café/té/ ¿cerveza? ¡vino!
Invitados
quedáis.
Frase:
Un beso a tu beso.














